Aún no nos habíamos recuperado de la tanda de penaltis de La Roja contra
Portugal y ya estaban jugándose la vida alemanes e italianos en semifinales de
la Eurocopa para decidir quién sería el rival que se verá las caras contra
España, la vigente campeona, este domingo.
Alemania llegaba al partido con el sanbenito de favorita por un lado y por el
otro con la maldición italiana sobre la cabeza. Siete veces se habían enfrentado
en Mundiales o Eurocopas y nunca los germanos habían conseguido la victoria. La
Azzurra es la bestia negra de la Mannschaft y ya saben que las supersticiones
pesan mucho en el fútbol. Bueno, eso y que SuperMario
Balotelli estaba este jueves que se salía...
El caso es que los de Joachim Low comenzaron machacando
literalmente la portería italiana y Buffon demostrando por qué
se merece el título de San Luigi tanto o más que
Casillas el de San Iker... Pero los de
Prandelli se fueron creciendo poco a poco y en el 19
Cassano protagonizó una jugada espectacular y sacó un centro
perfecto a la cabeza de Balotelli, que batió a bocajarro y sin
contemplaciones a Neuer. Antes de que los alemanes pudieran
recuperarse, la mejor versión de SuperMario marcó un
impresionante latigazo tras un pase soberbio de Montolivo, que
se tragó Lahm. Genio y figura, Balotelli se
marcó su particular espectáculo quitándose la camiseta, tirándola al suelo y
haciendo la estatua o el totem, vete tú a saber, hasta que sus compañeros
llegaron a abrazarle. Conclusión: amarilla al canto por la broma.
Luego se queja el polémico futbolista de que se metan con él, pero cuando
celebra los goles, da un poco de miedo. Lo que no se puede negar es que todo un
personaje, mediático donde los haya. Esta semana, toda la actualidad pasaba por
él. La Gazzetta dello Sport le ha pedido disculpas por publicar
una caricatura suya como si fuese King Kong antes del partido de cuartos contra
Inglaterra y la Federación Española tendrá que pagar 20.000 de multa por
gritos y cánticos racistas de aficionados españoles, precisamente
contra él, que ya dijo que mataría a quien osara tirarle un plátano.
La prensa rosa británica le adora y no es para menos. Estrella indiscutible
del Manchester City, es el rey de las páginas del cuore por méritos propios. Sin
ir más lejos, esta semana la ganadora del Big Brother inglés,
Sophie Reade, confesaba que por su culpa cayó en una depresión
y comenzó a drogarse de nuevo. Y por si no fuera suficiente, unas reveladoras
fotos de su última novia oficial, Rafaella Fico, han disparado
las alarmas de paternidad. La tripita de la que también fuera novia de
Cristiano Ronaldo ha despertado muchas sospechas y rumores de
que Balotelli pudo dejarla embarazada antes de romper la
relación por cuernos e infidelidades varias. Oye, si es cierto eso de que los
niños traen siempre un pan debajo del brazo ¿por qué no el pase a la final de la
Eurocopa con doblete incluido de Mario?
Y es que ni en sus mejores sueños podían imaginar los italianos que a la
media hora de partido ya iban a estar ganando claramente la semifinal contra
Alemania. Por más que lo intentaron los de Low en la segunda parte, no hubo
manera. Buffon se "apareció" un par de veces más y neutralizó
las andanadas germanas. La favorita cayó sin remisión, a pesar de que le puso un
poco de picante al partido con un penalti que marcó Ozil en el
minuto 91. Demasiado tarde para reaccionar.
En la grada, las incombustibles novias de Sami Khedira y
Bastian Schweinsteiger, Lena Gercke y Sarah
Brandner, que no se han perdido un partido. Debían de ser ciertos los
rumores de que la Federación alemana le dio un toque de atención a
Lena para que moderara sus escasos estilismos en los
encuentros, porque la impresionante modelo se dejó ver más tapada que nunca y
apostó por blusa con cuello babydoll (nada de escote, vaya) y americana encima.
Todo blanco, muy virginal. Pues qué quieren que les diga, visto lo visto, parece
que el destape de la Gercke le iba mucho mejor a los intereses
alemanes. Ha sido taparse y pifiar la buena racha de los suyos.
Los
alemanes vuelven a quedarse a las puertas y el duelo a muerte de este domingo
entre España e Italia promete, después de que La Roja apeara a la Azzurra en las
semifinales de 2008 en aquella mítica tanda de penaltis, preludio de lo que
sucedió este miércoles contra Portugal.