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Las fotos del parto natural casero circulaban este miércoles a toda velocidad por Twitter. |
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No es la primera vez y seguro que no será la última. Genio y figura, Fernando Sánchez Dragó volvió a colapsar este miércoles las redes sociales. En esta ocasión, el controvertido escritor no dudó en narrar para El Mundo su experiencia durante el nacimiento de su cuarto hijo por parto natural y casero el pasado domingo. "Mientras José Tomás se encerraba con seis toros en el anfiteatro de Nimes, nació mi cuarto y último hijo. Hubiera preferido que lo hiciese en octubre para ser Libra, como su padre", escribe.
"Mi mujer se empeñó en que naciera en casa, con comadrona y sin ginecólogo ni medicalización alguna". De hecho, ejerció tal función Ayanta Barilli, hija del escritor y directora de los programas Es Amor y Es Sexo en esRadio.
Tal y como relata Dragó, "todo salió bien, aunque la casa se llenó de enseres y de mujeres: seis llegué a contar, incluyendo a la parturienta y excluyendo a mi gata Damisela, que no perdió un ripio". Una vez reaccionó, explica Dragó, puso "manos a la obra", y "encaré como José Tomás el hoyo de las agujas, seguí minuto a minuto el parto de frente y por derecho durante muchas horas, toqué la cabecita del niño en cuanto la tapa del cráneo apareció en el extremo de la vagina y corté su cordón umbilical con un puñalillo". Según su primera percepción, el niño "tira a japonés: nariz chata, ojos rasgados".
Pero lo que más ha gustado en Twitter y convirtió a Sánchez Dragó en trending topic fueron las fotos que ilustran el relato. Fotos en directo del parto y sin censura.
De hecho, también hay vídeo: "Noriko, una amiga suya, japonesa, lo filmó todo: un largometraje, más bien un serial." El niño, por cierto, "se llamará Akela, como el lobo jefe de la manada de Seoonee que acogió a Mowgli".
Ajeno a lo que se cuece en las redes, Dragó concluye feliz su información: "Era yo reticente a la llegada de un nuevo hijo. ¡A mi edad!, me decía... Ya no lo soy, ya no lo digo. La vida es plenitud hasta el mismo instante en que se acaba. Todo ha sido emocionante. Estoy muy contento y no quiero ocultarlo, sino proclamarlo, a riesgo de que los lectores piensen que chocheo y que no sea el lobo tan feroz como lo pinto".
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