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Kim DotCom, a la izquierda, el excéntrico fundador de Megaupload. |
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El cierre de Megaupload está teniendo otras consecuencias. Y no sólo la pérdida de datos que ha afectado de miles de usuarios. Ni a la detención de su fundador, el alemán Kim Schmitz, conocido como Kim Dotcom, y otros tres directivos de la empresa, el jefe técnico Finn Batato, el confundador Mathias Ortman y Bram van Del Kolk, que tras tres días en arresto han pasado ante la Justicia neozelandesa. A los tres se les acusa en Estados Unidos de crimen organizado, blanqueo de dinero y violación de los derechos de propiedad intelectual.
Al margen de esto, el efecto colateral de Megaupload ha afectado a otra empresa de almacenamiento virtual, Rapidshare. Ésta, que ya ha ganado varios procesos judiciales en Alemania y está radicada en Suiza, ha tenido que comunicar a través de una nota que su negocio es "legal" pues no incentiva ni aprueba descargas ilegales. Y es que en las últimas horas se había señalado la posibilidad de que Rapidshare se viera afectada por algún tipo de cierre similar al de Megaupload.
Precisamente otra de las consecuencias de ese cierre, que ha generado desconfianza entre los usuarios del almacenamiento virtual, ha sido la aparición de estafas. Algunos han aprovechado para camuflar páginas como pertenecientes a Megaupload y Megavideo con el fin de seguir recibiendo las suscripciones o a través de prácticas de phising, justificándolo en que tras la operación del FBI se habría permitido la reapertura de sus servidores.