Está claro que 1.479 siguen siendo demasiados muertos en nuestras carreteras y que no se debe entrar en un escenario de optimismo excesivo, pero haber conseguido un descenso del 14,5% en la cifra de fallecidos en accidente de tráfico respecto al ejercicio de 2010 es un logro que no se le puede negar a la DGT, puesto que esta cifra nos sitúa en los niveles de la década de los 60 del siglo pasado, cuando el parque automovilístico era incomparablemente menor (apenas 1 millón de coches).
Los 250 muertos menos que hemos tenido en nuestras carreteras se han conseguido con medidas como el permiso por puntos o la catalogación como delito de muchas conductas al volante que sin duda se han mostrado efectivas, pero también hay que contemplar el escenario de crisis económica que nos asola, con el correspondiente descenso de los traslados por carretera, y la controvertida reducción de los límites de velocidad a 110Km/h que soportamos durante los 4 meses previos al verano como otras razones que han incidido en estas cifras.
Es por ello que, pese a los buenos resultados, el RACE (Real Automóvil Club de España) advierte de la necesidad de seguir impulsando la Seguridad Vial con acciones preventivas que conciencien a los conductores y ayuden a crear una buena cultura automovilística en nuestro país, y en este sentido quiere hacer hincapié en la formación y el debate social, que deben ser la piedra de toque para que el nuevo gobierno del PP siga reduciendo los fallecidos en las carreteras españolas.

El objetivo es alcanzar los “cero muertos” en carretera, y para ello hay que mirarse en el espejo de países como Suecia. Los frentes para combatir la siniestralidad en carretera son diversos, pero el fondo de la cuestión es que los conductores tomen conciencia de las principales causas de los accidentes y de cuáles son las medidas preventivas para evitarlos con campañas de educación y formación que comiencen desde edades lo más tempranas posible.