 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
Almudena Grandes arremete en su columna de "El País" contra las "sonrisas planas" del Gobierno. |
 |
 |
 |
 |
 |
ARTÍCULOS RELACIONADOS |
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
 |
ABC muestra a Cesc tras marcar el empate y títula con un España reacciona al tiempo que apunta que Rajoy destaca que las reformas evitaron la intervención, igual que La Razón, que añade foto de los Príncipes de Asturias junto al presidente del Gobierno en Polonia con el titular Un gol para la esperanza.
El Mundo destaca el SMS que le envió Rajoy a De Guindos la tarde del sábado con un rotundo texto: "Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa, España no es Uganda". Algo menos optimista se muestra El País advirtiendo que Bruselas pone precio al rescate y añadiendo que UE avisa de que la ayuda implica condiciones fiscales, no solo financieras.
Las páginas de opinión también se centran en los grandes temas del fin de semana y el editorial de El Mundo destaca que Rajoy "intenta hacer virtud de la necesidad y que no está claro que no habrá nuevas condiciones para España, lo de subir el iva y eliminar las deducciones por compra de vivienda, que antes eran recomendaciones, ahora son de obligado cumplimiento. Rajoy ha jugado bien sus bazas no se puede hacer triunfalismo de un rescate".
En su columna para el diario de Unidad Editorial, Carlos cuesta insiste en que "había y hay condiciones. Había y hay rescate. Y esperemos que la gran diferencia consista en que ahora cumplamos los requisitos. Por el bien, no del PP y el PSOE, sino de España". Por su parte, Federico Jiménez Losantos, reflexiona: "Aceptemos que esto no es un rescate como los de Grecia, Portugal e Irlanda, pero tampoco es una simple ayuda, como dice Rajoy, así que podríamos llamarle ayucate, que es ayuda y es rescate, pero sólo a medias. Lo indiscutible es que Rajoy no ha conseguido su objetivo: una línea de crédito directa a los bancos sin pasar por el Gobierno y comprometer al Estado".
El País dice que a Rajoy se le olvidó explicar que la línea de crédito para los bancos de la que habla será una carga más para el Estado e incrementará la deuda de España. Según la cabecera de Prisa, "Rajoy se desmiente a sí mismo" y eso explica que considere un triunfo lo que no ha sido sino el peor fin de semana desde que alcanzó el poder.
En las páginas de La Razón, José María Carrascal alaba al presidente del Gobierno, "un gallego socarrón y cachazudo con un secreto, paciencia y realismo, dos cualidades poco comunes entre los españoles".
Por su parte, en ABC, su director Bieito Rubido reflexiona que después de la mentira en la que hemos vivido este años "celebremos que todavía nos den crédito" e Ignacio Camacho recuerda lo que se ha dejado Rajoy en el empeño y advierte que los aspirantes al papel del Monti español han comenzado un casting cada vez más desinhibido. Juan Manuel de Prada se pregunta si estamos "¿rescatados o secuestrados" y escribe que "este rescate en lugar de combatir la creación fantasmática de dinero, la alienta, a cambio de secuestrarnos todavía más".
En La Razón, Martín Prieto define lo ocurrido como un rescate financiero inevitable y amistoso: "Nos han dado una tarjeta de crédito de hasta 100.000 millones y esto se parece a un rescate sectorial como una manzana a otra manzana. La palabra rescate queda para quienes prefieren simplificar o quienes buscan un arma política en un infructuoso intento de desgaste al Gobierno".
Resumiendo, David Trueba escribe en El País que lo del fin de semana se parece a la letra de una canción de Enrique Bumbury titulada El Rescate y que reza "yo tampoco me explico por qué no acudí antes a ti". También en El País, Almudena Grandes escribe que la "situación es demasiado grave para que la resuelvan las sonrisas planas de un gobierno que, hasta el momento, no ha demostrado tener más dimensiones que los muñecos de un teatrillo de marionetas". Al hilo de la situación en Bankia y otras cajas, la escritora arremete contra el actual gobierno "cada día más irreal, sus miembros más frágiles, sus expresiones de confianza más ficticias, hasta el punto de que sus sonrisas parecen flotar en el aire como entes autónomos, desprendidos de sus rostros, de unos cuerpos que ni siquiera parecen tales, sino siluetas de cartón con una foto pegada encima. Como los muñecos en el pim, pam, pum, decía una vieja canción".
IR
ARRIBA |