Si hay algún director de semanario que te pueda llamar un sábado a las
cuatro de la tarde desde su despacho sólo puede ser uno: Gonzalo
Altozano. Vaya por delante que conozco al personaje -la palabra está
perfectamente escogida en este caso- desde hace ya unos años y sólo un tipo como
él sería capaz de realizar ciento una entrevistas a otros tantos entrevistados,
cada uno de su padre y de su madre, sobre Dios y su forma de vivir el
catolicismo. No sólo eso. Tras publicarlas en Alba puede juntarlas en un
libro con un título de lo más curioso: No es bueno que Dios esté
solo.
Ya ha habido quiénes han contado -mejor que yo, seguro- lo que
le aguarda al lector que se acerque a esta colección de entrevistas. Pero no se
engañen: no hace falta ser, como dirían algunos, una rana de pila bautismal para
leer sus páginas. Ni siquiera es necesario, y perdonen la blasfemia los que se
sientan ofendidos, creer en Dios. En este caso, Él es el punto de partida para
conocer otra faceta, mucho más íntima, de personajes sobre los que nadie
pensaría que podían contar con experiencias y vivencias impactantes.
De
la larga lista de entrevistados por Altozano se extraen sorpresas
llamativas. Por ejemplo, el cambio de vida de Fabio McNamara, el
irreverente cantante de la Movida que, junto a Pedro Almodóvar, tronaba
en los escenarios que iba a ser mamá. También ejemplos que dan mucho que
reflexionar. Impactan los casos de Mayka Navarro y de Soledad Pérez de
Ayala, que tras ser entrevistadas sucumbieron a largas y durísimas
enfermedades. Hay tristeza en este libro. Pero también consuelo y entereza. "Me
conmueve profundamente una religión capaz de tener como Dios a un Niño", asegura
José Luis Olaizola.
Y por supuesto, alegría, gracia y humor. "Yo
no me canso de ser heterosexual", asegura el cura televisivo Javier
Alonso. "Soy de derechas a machamartillo. Pero tanto, tanto, que a mi lado
los de derechas parecen de izquierdas", se ríe Nati Mistral. Blanca
Guitard hace patrón de los raperos a San Juan de la Cruz y eso es más
profundo de lo que parece... A Lola Martínez de Guzmán -"centenaria",
reza su título- le sacan a relucir la protección de Dios y lo justifica con el
político español más workaholico del último medio siglo: "Oiga, que he
trabajado con Fraga". Blas Piñar recuerda que si tuvo una buena
relación con alguien en el Congreso fue con el diputado de Euskadiko Ezkerra
Juan Mari Bandrés, que hasta le alertó de un intento de atentado de ETA.
Amando de Miguel recuerda que Enrique Tierno Galván, "prototipo de
ateo, se negó a retirar el crucifijo de su despacho del Ayuntamiento de Madrid".
A Javier Clemente, oye, el Cristo que le gusta "es el que entra a golpes
en el templo y se queda solo", y uno se queda pensando que le va como anillo al
dedo y que el ejemplo del Hijo de Dios con los mercaderes del Templo cada día
cobra mayor actualidad...
Hay dudas, por supuesto. Las de Amparo
Baró, a la que unos filian como socialista mientras ella se tiene por mujer
de derechas. ¡Como si lo importante no fuera su diagnóstico!: "Lo que veo no me
gusta".
Y también hay actualidad. ¿Sabían que el actual ministro de
Interior, Jorge Fernández, tenía un retrato de Tomás Moro en su
despacho del Congreso? ¿O que él mismo le confesaba al entrevistador que "mi
plan de vida está muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei"? ¿Que los tres
libros que le han marcado son El regreso del hijo pródigo, de Henry
Nouwen; La historia de un alma, de Santa Teresita de Lisieux;
y Las confesiones, de San Agustín?
Pues todo eso, y más,
aparece en las entrevistas de No es bueno que Dios esté solo. ¿No les
había dicho que era un libro curioso?
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