Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
El Semanal Digital
22 septiembre 2014. Actualizado 14:07 Director: Antonio M. Beaumont
       Chismógrafo       Ocio       Viajes       Salud       Libros       Estilo       Tecnología       Gastronomía Ir a la portada de El Semanal Digital
  Buscar   Suscríbete a la Newsletter del Chismógrafo
Redes SocialesSíguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en Google+
INICIO -- CHISMOGRAFO -- LIBROS
INTRIGA Y MORBO
Descubiertos los secretos de palacio que asombran a Doña Letizia
Pascual Tamburri Bariain
Las mujeres son decisivas en España sin necesitar ninguna ley de Igualdad. Felices o tristes, dotadas o incapaces, buenas o malas gobernantes: dos libros acaban con dos siglos de enigmas.
6 de marzo de 2009  Imprimir este artículo Enviar a un amigo Aumentar texto Reducir texto Compartir: Acceder al RSS Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé Enviar a Digg Enviar a MySpace
HISTORIA PARA TODOS
A Doña Letizia le han sorprendido los libros sobre las Reinas de España, desde los siglos XVIII al XXI.
VIDA DE NOVELA
Pilar Eyre, Ena. La novela. La Esfera de los Libros, Madrid, 2009. 500 pp. 23 €
ARTÍCULOS RELACIONADOS
 Peñafiel vuelve a desvelar públicamente algunos secretos de la Reina

 Homero era ciego, pero Europa aún ve el Mediterráneo con sus ojos

 La ciencia deja al desnudo las mentiras ecológicas de la progresía

 Un libro restituye el papel de la Guardia Civil en defensa de España

La Esfera de los Libros ha abierto 2009 con dos títulos dedicados a las reinas de España. Y es que las mujeres de la familia real son siempre noticia: no en vano España es una monarquía y una familia tiene en sus manos la representación de la nación. Reinas, princesas e infantas son desde siempre y siguen siendo hoy la garantía de la continuidad de la institución.

María José Rubio como cronista de los dos últimos siglos y Pilar Eyre como novelista inspirada en la reina más polémica del siglo XX proporcionan un acercamiento a las directas predecesoras de doña Sofía, de doña Letizia y de las infantas Elena y Cristina. Cuatro vidas, como las de todas las Borbón españolas y las reinas "intrusas", inseparablemente unidas a la vida del país.

Una historia increíble si no fuese cierta

María José Rubio es una autora ya experta en la divulgación de la historia de la familia real. La Esfera de los Libros publicó en 2003 La Chata. La infanta Isabel de Borbón y la Corona de España, y en esta ocasión la historia femenina de la realeza se lleva hasta sus últimas consecuencias. En casi mil páginas Rubio repasa la vida de las mujeres que han reinado en España, como consortes o como titulares del reino, desde la instauración de los Borbones en 1700. Tres siglos ya largos en los que ha sucedido de todo, y en los que las mujeres han tenido que tomar muchas decisiones que han cambiado nuestra historia.

Es interesante leer el libro de Rubio desde el punto de vista del lector no experto, pero interesado por la historia. El libro consigue reunir una gran cantidad de información contrastada sobre mujeres muy conocidas para los historiadores (otras no tanto), y a la vez evita ser aburrido. La historia vista desde la intimidad familiar de los palacios reales es apasionante, y permite explicar las cosas del pasado y del presente con nuevas luces. Investigar la vertiente femenina de la historia y saberla contar sin alardes académicos no es un reto fácil. Rubio lo supera con nota, y el resultado tendrá sin duda un gran éxito de mercado si se sabe presentar adecuadamente.

Veámoslo ahora desde el presente, y no desde el pasado. No pensemos en un libro, sino en portadas de revistas y en espacios de televisión: ¿cuánto venderían las exclusivas sobre la vida sexual de los reyes y de las reinas, sobre su felicidad conyugal, sobre sus pasiones ocultas, sus enfermedades inconfesables o sus caprichos de todo tipo? Porque en definitiva lo que hoy es negocio por su interés público también puede ser un éxito de ventas si en vez de pensar en la actual generación palatina recordamos la vida de las anteriores.

La actual princesa de Asturias, por ejemplo, ha sido criticada por muchas razones, pese a la protección casi obsesiva de la que goza la casa real en los medios españoles. Sin embargo España ha sido gobernada por personas –en este caso por reinas- de muy diversa condición, y Letizia Ortiz no es la primera consorte morganática de un Borbón (en realidad sólo desde Carlos III se instauró el principio de casar a los príncipes con princesas de sangre real, y desde 1931 esa norma no está en vigor), del mismo modo que todas las circunstancias escabrosas o dramáticas posibles que puedan venir en el futuro ya han tenido precedentes en el pasado. Hemos tenido reinas depresivas y ninfómanas, beatas y promiscuas, infieles y enamoradas, excesivas en su intervención política y prudentes en la misma, amantes de la música y alérgicas a las artes, caritativas y egoístas, feas y bellas, sanas y enfermas. Conocer el pasado no sólo explica el presente sino que nos permite ser comprensivos con lo que el futuro pueda traer, con o sin reinas.

La importancia del libro de Rubio se asocia a la naturaleza de la monarquía. La continuidad familiar es en cualquier otro caso sólo una posibilidad, pero en la familia real es una necesidad política: una reina ha tenido durante siglos la misión primordial de proporcionar a la dinastía retoños sanos, de educarlos y de proteger sus intereses correctamente. Las reinas de los Borbones, con las interrupciones de la Guerra de la Independencia, el Sexenio Revolucionario, la Segunda República y el franquismo durante los siglos XIX y XX, han cumplido su misión. No son "profesionales", idea postmoderna que disgusta profundamente a doña Sofía, sino que han nacido para ello o, en todo caso, han vivido para ello. Cuando no lo han hecho han fracasado. El libro de Rubio nos cuenta cómo lo han hecho, a menudo pagando el precio de su felicidad personal y siempre sin intimidad. No es un papel sencillo, y por mucho que los tiempos cambien muchos de los problemas que se han presentado en el pasado volverán en el futuro, mientras haya monarquía.

Supongo que mi opinión no es popular entre mis compañeros docentes en bachillerato, pero estoy seguro de que los vaivenes políticos de los siglos XVIII, XIX y XX pueden explicarse a un adolescente con más fruto recurriendo a las anécdotas de Rubio que limitándonos a la memorización de una lista de ministros, constituciones y leyes. Porque estas mujeres, desde el trono o desde la cama, hicieron esas leyes y nombraron a esos ministros, a menudo por razones que sólo ahora podemos contar. Razones que, por cierto, mis alumnos saben recordar con más facilidad y agrado que la árida explicación convencional, por trufada que venga de imágenes. Hagan ustedes la prueba con Isabel II: una vez que consigamos que se diviertan con su vida privada haremos que entiendan mejor el gobierno de su época. Menudos personajes.

Vida de novela: una adolescente reina con una enfermedad prohibida y un novio infiel

La monarquía tiene otra regla de oro, que María José Rubio tiene en cuenta en su libro: junto a la continuidad de la dinastía está la dignidad de las personas reales. Esa dignidad se ha tratado de garantizar muy a menudo limitando la información disponible sobre las reinas, y edulcorando la información presentada al público, de manera que es muy complicado hacer una historia íntima de algunas reinas en circunstancias especialmente difíciles. Es el caso, por ejemplo, de la esposa de Alfonso XIII, olvido a Victoria Eugenia (Ena) de Battenberg. Pero donde no llega la historia puede llegar la literatura, uniendo los datos ciertos con una trama narrativa verosímil. A esa empresa se ha entregado Pilar Eyre.

La reina Victoria Eugenia merecía sin duda esta novela, porque su vida entera fue una novela de aventuras. Nacida de sangre alemana pero en la periferia de la familia real inglesa se crió con su abuela la reina Victoria; recibió allí la educación propia de una princesa en la era de la Pax Britannica, y todos los príncipes reinantes en Europa fueron sus primos o allegados. Por esa razón fue elegida para reinar como consorte del joven rey español, hijo póstumo y mimado, acostumbrado a hacer su real capricho pero a la vez necesitado de una legitimación europea. Ena llegó al matrimonio como entonces era costumbre, pero se enamoró sinceramente de su marido. El núcleo de la novela de Eyre es explicar el drama de esta mujer, enamorada de un Borbón promiscuo en la mejor tradición familiar, en una España cada vez menos monárquica como resultado de los errores acumulados por el titular de la dinastía, y con la tragedia (tan familiar como nacional) de la hemofilia que la reina transmitió a varios de sus hijos.

Eyre ya había escrito en 2005 Dos Borbones en la corte de Franco, en 2006 Secretos y mentiras de la tragedia real, además de su trabajo periodístico como cronista de sociedad. En el caso de la reina Victoria Eugenia la única posibilidad de ir más allá de lo ya conocido era recurrir a una obra de ficción, para podernos adentrar en los complejos problemas que tuvo que afrontar la reina durante los sesenta años en los que permaneció vinculada a España. Ena de Battenberg no fue comprendida por los españoles y no fue amada ni por su marido (más allá de la pasión sexual inicial) ni por su entorno familiar y palatino. Vio morir a sus hijos y aceptó la postergación de los más queridos por la que Alfonso XIII consideró en el exilio necesidad dinástica. Al mismo tiempo supo de todas las infidelidades de su esposo y consagró su vida a una cierta idea de España y de la monarquía. Ena no fue una mujer feliz, pero Victoria Eugenia es, junto a su suegra María Cristina de Habsburgo, el mejor ejemplo de sacrificio de una reina al deber de la realeza. Pilar Eyre pone color y pasión a lo que María José Rubio cuenta con distancia y prudencia. Una u otra, y probablemente las dos, harían una magnífica serie de televisión, capaz de vencer la batalla de la audiencia sin renunciar a la veracidad histórica. Y es que la historia no es aburrida, sino que a menudo somos los docentes quienes nos empeñamos en hablar de sus protagonistas como si fuesen de mármol. Cosa que, por cierto, nuestros Borbones jamás han sido.

IR ARRIBA
¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
en twitter

PUBLICIDAD
Redes SocialesSíguenos en FacebookSíguenos en Twitter

ÚLTIMA HORA

Titulares

Ocio

Viajes

Gastronomía

Salud

Libros

PUBLICIDAD

Publicidad / Contactar / Quiénes somos / Estadísticas
Copyright © El Semanal Digital, S.L. ® El Semanal Digital es una marca registrada. Derechos reservados. España. 2006
Oficina central: C/ Sopelana 11, Oficina 201, 28023, Madrid. Teléfono: 91 4585773 - Fax.: 91 3077652
Política de información / Política de privacidad / Aviso legal /  RSS
  Auditado por Comscore