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25 junio 2017. Actualizado 00:01 Director: Antonio M. Beaumont
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PROFETAS EN SU TIERRA

Felicidades, Dúo Dinámico

Admirados Manolo y Ramón:

Decía S. Kierkegaard que "la vida solo se comprende mirando hacia atrás, pero se debe vivir hacia delante". Ésta es, a mi modo de ver, una máxima encarnada en vuestra trayectoria artística. Para los lectores más despistados recordaré que estáis -¡estamos!- de celebración: 50 años en escena. Desde otra perspectiva cronológica, son 17.500 días o 420.000 horas de profesionalidad, entrega y total dedicación al mundo de la canción. Dejar de escribiros ante un aniversario de tal calibre me convertiría en cómplice de un crimen contra la humanidad. Sólo un gañán sin valores éticos ni estéticos puede sentirse indiferente ante un acontecimiento que os convierte en leyenda e historia de nuestro país. Como la siesta, el buen vino o las corridas de toros, el Dúo Dinámico pertenece a España y a su manual de costumbres y tradiciones. No hay ningún españolito de a pie que no sepa la letra de algunas de vuestras canciones. ¡Son tantas las generaciones de gentes que crecieron, crecen y crecerán con vuestras composiciones!

Es cierto que ya tenéis la mayor recompensa posible: el cariño, respeto, admiración y devoción de un público que os siente suyo, como parte de la familia. La gente os quiere a raudales. Los multitudinarios conciertos lo atestiguan. ¿Y a pie de calle? Soy testigo imparcial, lo juro, del enorme carisma que despertáis entre la gente de a pie. Me niego a contabilizar fans como si esto se tratara de una lista de ventas de discos o libros. Me sirvo de mi experiencia para proclamar sin tapujos ni remilgos que, entre los artistas más queridos, hay que mencionar al Dúo Dinámico. En los conciertos y después de éstos. En la Renfe de Valencia o en el barrio de San Isidro. En Madrid o en Castilla La Mancha. Un policía nacional o un jovenzuelo de quince años. En la COPE o en la SER y, cómo no, en el Discomóder de Enrique Ginés y la 97.7. No hay rincón del planeta que ignore o desprecie la presencia de Manuel de la Calva y Ramón Arcusa. Es asombroso el testimonio de tantas gentes que se sienten deudoras de vuestra trayectoria. ¿Quién no?

Hay algo incuestionable: es difícil engañar al público. Éste se las sabe todas. Más todavía en España, país en donde predomina el género de la picaresca (véanse los políticos, aunque volveré a éstos). Él percibe, como yo, que cinco décadas en el mundo de la música es el resultado de un ingente sacrificio, resultado de una apuesta por valores morales como el esfuerzo, la tenacidad, el respeto y la humildad. O más sencillo: vuestra conquista es el resultado de mucha autenticidad. En lo profesional y lo personal, autenticidad. Sobre el escenario o detrás de él, autenticidad. En los 60 o en el nuevo milenio, autenticidad. En un vinilo o en un compacto, autenticidad. No es frecuente ver a unos genios, que ya están de vuelta, currando y cuidando hasta el último detalle en cada uno de sus conciertos. No es frecuente que profetas en su tierra como vosotros hagan bandera de la autocrítica, reconociendo sus asperezas y sus imperfecciones, conscientes de que todo es mejorable y revisable. No es frecuente encontrar gente ilusionada con su trabajo después de medio siglo de historia. ¿Cuántas vivencias y experiencias habréis tenido antes de fenómenos como Operación Triunfo? ¿Cuántas alegrías? ¿Y amarguras? ¿A cuántos pueblos y ciudades habréis entregado parte de vuestra alma? ¿En dónde no habréis cantado vuestras canciones? ¿Cuántos países habrán formado parte de vuestras giras?

Mi modesto homenaje al Dúo Dinámico no consiste, o no debiera consistir, en una recapitulación de méritos, defectos o virtudes. No es mi tarea. Pero soy testimonio del potente legado artístico que entregan a España. Somos eternos herederos de su música. Me siento en duda con ellos como individuo que creció -junto a tantos millones de anónimos- al compás de temas como "Amor de verano", "Perdóname" o "Resistiré". Su repertorio cuenta con el privilegio de formar parte del inconsciente colectivo, de suerte que permanecerá con el pueblo como patrimonio artístico suyo. Ninguna guerra o catástrofe podrá hacer desaparecer el anima mundi, el valor espiritual y afectivo del dúo musical más importante de la historia de la música española. Me atrevo a decir que no existe nadie que pueda sentirse defraudado o indiferente ante una trayectoria tan laboriosa, tenaz, autosuficiente y estimulante como la del Dúo Dinámico.

Ahora bien, a título personal, confieso que aun sin ser hombre al que agrade juzgar, sino más bien comprender, lamento un hecho inexplicable, injustificable, casi inenarrable. Me considero un espíritu libre, independiente, sin signo ideológico. Esto me permite arrojar un hueso a quien corresponda: ¿A qué esperan nuestros gobernantes para concederles la Medalla al Mérito en el Trabajo? ¿Les parece poca vida laboral cinco décadas de esfuerzo y valentía? ¿Esperan un mayor reconocimiento del público? Pedirían un imposible, me temo. Soy testigo directo, además de imparcial, y puedo garantizar que basta una sola actuación del Dúo Dinámico para apreciar el enorme cariño y respeto de un público transgeneracional. Eso por no mencionar también la modalidad artística del Premio Príncipe de Asturias, galardón que olvida con frecuencia los méritos –artísticos, en nuestro caso– de sus ciudadanos más ilustres. Política, en fin. Sí, pero política deriva del griego polis, ciudad. Cuando quienes desgobiernan no atienden ni escuchan las voces de sus ciudadanos se convierten en demagogos y pésimos dirigentes. A buen entendedor…

Por fortuna, no hay mayor recompensa para los monstruos de la canción que el sincero y profundo aplauso del público. Y eso, por suerte, es el pan de cada día del Dúo Dinámico. Vaya pues hoy un aplauso virtual para Manuel de la Calva y Ramón Arcusa. ¡A por los 60! En nombre propio y de buen seguro que en el de millones de seguidores, os damos las gracias por cincuenta años de música, compañía y fiel amistad. Uno de siente orgulloso de ser español no por sus políticos, sino por currantes honrados como vosotros, que comparten lo mejor de sí para entretener y endulzar la vida de un país anclado en el pesimismo antropológico. Alguien debería recordar que gracias a vuestras canciones la vida sabe mejor. La de dinero que habrá ahorrado la Seguridad Social gracias a vosotros.

Un abrazo, campeones. Y enhorabuena.

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