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| GLOBALIZACIÓN |
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| Eduardo Arroyo |
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| 7 de agosto de 2009 |
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| GLOBALIZACIÓN |
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| ¿Qué hacer ante una patulea de charlatanes y vendeburras políticos? |
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Es tiempo de reflexión. Visto lo visto, entre dímes y diretes de opereta por un despacho oficial y principios de quita y pon, la solución pasa por que cada uno de nosotros cumpla su deber.  |
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Zapatero, uno de los mayores representantes de esa casta política basada en el marketing y con principios de quita y pon. |
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Creo que la perdida de confianza de los españoles en relación a los políticos
está llegando a los límites que el poder desea. Cuando el conjunto de los
españoles crea que ni la política tiene remedio ni puede hacerse nada por
cambiar las cosas, el asunto estará maduro para que multitud de cosas nefastas
se eternicen, sencillamente porque todos habremos perdido la fe en que todo
pueda mejorar. A fecha de hoy nuestros compatriotas se mueven y actúan más por
odio a ciertos referentes que por afirmar algo positivo. El "ideal de unidad",
del que habla tanto y tan bien Alfonso López Quintás, parece haberse
volatilizado entre nosotros y lo peor es que nadie parece lamentar esta fractura
del pueblo en facciones irreconciliables. El estado partidista se nos está
mostrando como una gigantesca termitera de opiniones en nombre de la
"participación ciudadana", en el que nadie es capaz de pensar con claridad y la
eficacia en las decisiones parece descartada de antemano.
Cientos de
charlatanes opinan de todo y a todas horas sin que se solucione uno solo de los
problemas que acucian a la gente de a pié. El espectáculo de los últimos meses,
en el que los políticos pasan todo su tiempo tirándose los trastos a la cabeza
unos a otros, incapaces de ponerse de acuerdo en nada, se traslada al conjunto
del pueblo en forma de posiciones inamovibles en las que "el otro" se contempla
como el enemigo absoluto. En el paraíso de la "convivencia" hemos conseguido una
sociedad totalmente fracturada y, en el colmo de las paradojas, cuando el
conjunto de la clase política gasta cientos de millones de euros en promover la
integración de individuos recién llegados, en su mayoría inasimilables, para
ello promulga un ideario en el que el "odio al diferente" es la médula del
supremo mal, al tiempo que el odio por razones de partido o de clase está más
que nunca al cabo de la calle.
Como ejemplo, nuestro presidente, a cuya
sombra ha crecido como con sus "adversarios" de la oposición, la precariedad
laboral, las salarios casi simbólicos o las hipotecas esclavistas se ha puesto
ahora el traje de "sindicalista" –a sueldo del erario público, claro- para echar
en cara a los empresarios todos los tópicos que han constituido la propaganda
"paleoprogre" desde los tiempos de la Segunda República. Por su parte, los
empresarios insisten en salvarse ellos a costa de los trabajadores y gracias a
unas reformas estructurales copiadas de países donde ya están implementadas esas
mismas reformas y siguen estando en crisis de mayor o menor gravedad que la
nuestra. Parece que todo el mundo quiere salvarse a costa del de al lado y que
nadie es capaz de pensar en formas alternativas donde se superen los
enfrentamientos de intereses y el pueblo gane en unidad.
El extremo llega
cuando vemos a políticos que recriminan a los de la facción contraria lo mismo
que ellos hacían cuando estaban en el poder o cuando nos enteramos cómo, con
gesto indignado, el complejo mediático-ideológico del gobierno azuza contra "la
oposición" por las mismas cuestiones frente a las cuales ese complejo eleva un
clamoroso silencio. La tormenta desatada de dimas y diretes, y la proliferación
de ministros y ministras estúpidos e ignorantes, que cambian de cargo en cargo
como los abejorros en primavera, no puede más que provocar una profunda
náusea.
¿Qué hacer? De momento prescindir de ellos. Si hay alguna
posibilidad de regeneración nacional, ignorar a toda esta patulea de lo peor de
nuestro pueblo es meramente caritativo. Parodiando a Ernst von Salomon en
su épica novela Los réprobos, no me cabe duda de que España todavía arde
en algunos cerebros audaces. En la novela de Salomon, el joven cadete
prisionero de los soviets de soldados que asolaban la Alemania derrotada
en la Primera Guerra Mundial –en el fondo la misma chusma que hoy está
hipotecando nuestro futuro- pregunta a sus compañeros de cautiverio: "¿Estamos
contentos con el actual estado de cosas? En todo este enorme concierto de
decretos, de discursos, de frases, de programas de periódicos, ¿hay una nota,
una sola nota, que despierte algún eco en nuestros corazones? ¿Un solo nombre,
en el que poner nuestra confianza? ¿una sola palabra en la que creer? ¿No lo ha
destruido todo la guerra? Que importa, no hemos de llorar lo que nosotros mismos
destruimos. Pero, después, ¿se nos ha ofrecido algún objetivo verdadero en todo
este batiburrillo de pretendidas necesidades, y de tareas de urgente
realización? ¿no se han burlado de todo lo que deseábamos, no han sonreído
irónicamente al ver nuestras ambiciones? Pues si así ha sido, y si así sigue
siendo, y si nos damos cuenta de que se espera algo más de nosotros; porque hay
derecho a esperar algo más, porque estamos destinados a más noble fin que este
incesante, monótono, girar de caballitos de feria, ¿qué es lo que hemos de
pensar?". Aquel soldado creía que la respuesta estaba en ellos mismos: debían
salvarse como hoy debemos salvar nosotros nuestro futuro.
Como entonces
explicaba aquél joven cadete de los Cuerpos Francos, hoy se espera algo de
nosotros y cada uno deberá cumplir con su deber. El fin al que estamos
destinados es tan noble que debemos tener fe aún cuando no haya la más mínima
apariencia de que las cosas cambien. Al principio siempre ha sido la fe y
nosotros debemos tenerla en el futuro de España, de Occidente y de esa Humanidad
a la que nos asomamos, no como individuos abstractos, sino como españoles y
europeos. El futuro nos está interpelando ahora, ya mismo, y lo hace por que él
es y ha sido siempre de los que tienen fe. Los demás solo tendrán su momento
pero por ahora hemos de romper con los límites que nos ponen los que quieren lo
peor para nosotros. No hay nada que esperar de ellos.
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| COMENTARIOS |
| jueves, 13 de agosto de 2009 |

Vaya vaya  |

Señor Arroyo, su artículo me suena un tanto izquierdista.No entiendo por que le da por ir de progre
# Publicado por: Juan Sanz
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| martes, 11 de agosto de 2009 |

censura  |

Ayer se grabo un comentario mio. Por que no aparece
# Publicado por: daniel maly
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| martes, 11 de agosto de 2009 |

Así es  |

Parece ser que hoy estamos todos de acuerdo y que el autor no recibe los habituales correctivos.Será porque no se percibe el calado de la propuesta
# Publicado por: Alfonso
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| lunes, 10 de agosto de 2009 |

Demasiado  |

Los que entendemos, entendemos, y por tanto no nos hacia falta el articulo. Para los nuevos, esta vez el texto ha pecado de abstracto, me temo.
# Publicado por: daniel maly
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| sábado, 08 de agosto de 2009 |

Charlatanes y vendeburras  |

Que florida y selecta prosa la suya. Bueno Y qué Inglaterra espera que cada uno cumpka con su deber. Aquí ni eso. lo del deber, honor, honradez seriedad etc,etc,etc como Don Simón, aquí y ahora nada significan. La única solución que se me ocurre, es la ABSTENCIÓN EN TODO. Votaciones, concentraciones, manifestaciones. Practica severa de una PASOTISMO VIGILANTE y a verlas venir. Lo malo del caso es que el PASOTISMO que se practica en la actualidad, es solo PSEUDO PASOTISMO, pues luego la amorfa masa de PASOTAS, va y vota, se concentra y manifiesta. Y su única exigencia es que las gambas sean frescas y la caña bien tirada. Y claro así nos va.
# Publicado por: Juan sin tierras
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| sábado, 08 de agosto de 2009 |

Somos pocos  |

Estoy de acuardo con el autor del articulo.No puedo añadir mas que lo dicho: somos muy pocos y muchos los estupidos ignorantes y malvados que pululan en España y comen a costa de los demas..
# Publicado por: Rigoberto Garcia Garcia
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| sábado, 08 de agosto de 2009 |

Buen artículo  |

Aqui nadie reflexiona sino que se deja arrastrar por el lamentable espectáculo de los políticos
# Publicado por: Jesús Francia
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| sábado, 08 de agosto de 2009 |

Miedo  |

Da un poco de miedo, no tufillo a nazi
# Publicado por: Yemba
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| viernes, 07 de agosto de 2009 |

Espléndido árticulo  |

Sr. Arroyo ha resumido admirablemente Vd. lo que estoy convencido anida en muchas conciencias, el cumplir con nuestro deber con honestidad en nuestras socialmente pequeñas vidas y resolver individualmente lo que colectivamente se nos niega por motivos de todos conocidos o al menos intuidos.
# Publicado por: Luis
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