Se cerraba esta pasada semana "política" valenciana de forma tan interesante como se abre la presente. José María Aznar, con Joaquín Ripoll como animado anfitrión, cenaba en un conocido y céntrico restaurante alicantino con Eduardo Zaplana que volvía a la terreta con un más que saludable aspecto. Eduardo, que hasta se animó a presenciar el partido de futbol del Hércules (que le dio la alegría que le niega el Real Madrid), pudo comprobar como es de querido, mucho por cierto, todavía por tierras levantinas. Completó su fin de semana alicantino haciéndose a la mar para preparar su regreso a tierras checas. Buen balance el de Zaplana.
Volviendo a la cena, a nadie se le escapa que tras el encuentro gastronómico, en el que se habló de Gürtel, el ex presidente del Gobierno ha sorprendido con una encendida y decidida defensa (hasta ahora había guardado silencio) de Francisco Camps. Aznar ha dicho estar convencido de que "Camps, que lo está haciendo fenomenal en la Comunidad Valenciana y es muy respetado y querido, explicará lo que tenga que explicar" para asegurar que en todo lo relacionado con la imputación del presidente valenciano "todo se aclarará". A la defensa de Camps se unieron las críticas de Aznar a las filtraciones del sumario de Baltasar Garzón.
Estas declaraciones, me aseguran desde el entorno próximo a Camps, han caído más que bien porque ahora –no podemos obviar el hecho de que el momento para el PPCV es complicado- "todo apoyo moral es bueno". Y el presidente, en este sentido, se está viendo más que arropado. Además, su propia agenda le está ayudando a pasar de la mejor manera posible las horas previas a, sin duda, uno de los momentos políticos más importantes de toda su vida. Y, hablando de agendas, el lunes ha sido clave para que Camps reciba dosis extra de oxígeno de cara a su declaración judicial. Arropado por Alfonso Rus, Carlos Fabra, Joaquín Ripoll (presidentes de las diputaciones), Sonia Castedo, Alberto Fabra, Rita Barberá (alcaldes) como unánime apoyo orgánico e institucional; el presidente ha presentado la firma del Pacto valenciano por la Integración. Compañía que ha agradecido Camps pero que queda en anécdota al lado del respaldo, en la víspera, ofrecido por la sociedad valenciana con más de cinco minutos de cerrada ovación. Y no aplaudía cualquiera lo hacía Santiagro Grisolía, presidente del Consell Valencià de Cultura o la cúpula empresarial valenciana con el presidente de la Cámara valenciana a la cabeza, Arturo Virosque. Camps se ha apuntado la primera victorial moral desde que comenzó todo este lío.
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