El príncipe con el Papa y contra Richard Rogers y los progres
El príncipe de Gales ha puesto de vuelta y media a los arquitectos progres. La misma semana que ha visitado Roma ha dicho "basta" al deterioro de Londres.
ESTÉTICA TRADICIONAL
El príncipe de Gales ha puesto de vuelta y media a los arquitectos progres. La misma semana que ha visitado Roma ha dicho "basta" al deterioro de Londres.
DESTRUCCIÓN SIN SENTIDO
La arquitectura moderna tiene derecho a existir. Pero es discutible que los arquitectos tengan derecho a destruir la obra de sus predecesores o a imponer sus dogmas estéticos.
El príncipe Carlos de Inglaterra es un hombre implicado en
muchas causas que a menudo se consideran perdidas. Partidario de la agricultura
ecológica, de la vida rural tradicional y de la conservación del medio ambiente,
advertirá en un nuevo documental y un libro de los peligros para el futuro del
planeta. El mayor de los cuales es según él el afán de lucro.
El proyecto
Harmony enfrenta ya al heredero del trono británico con
industriales y financieros en nombre de la defensa del medio rural. Pero sus
enemigos más poderosos no son los especuladores de la derecha económica, sino
los ideólogos de la izquierda cultural y estética. "Si pudiésemos recobrar el
sentido de la armonía, la sensación de ser parte en vez de estar apartados de la
naturaleza, tal vez tenderíamos menos a ver el mundo como una especie de sistema
gigante de producción, capaz de producir cada vez más para beneficio nuestro, y
sin costo alguno": palabras sólidas que encajan poco con mucho de lo que alguna
derecha hace, y nada con lo que la izquierda piensa.
La arquitectura, al servicio de personas y
pueblos
Consecuentemente, el príncipe Carlos ha
expresado a la familia real de Qatar su opinión sobre los dogmas artísticos y
arquitectónicos progres. El hecho es importante porque los qataríes poseen los
antiguos cuarteles victorianos del barrio de Chelsea, y el mediático
Richard Rogers ya ha diseñado más edificios de vidrio y acero
en medio de Londres. No se trata de rehacer por completo un área, ni de crear un
nuevo espacio, sino de imponer ciertos dogmas actuales (o más bien de 1968) a
modo de cicatriz en medio de un entorno totalmente diferente, el del Londres
neoclásico y decimonónico.
Que cada uno
tenga, si es capaz de tener criterio, su gusto estético. Sencillamente romper un
espacio buscando una rancia "originalidad" no deja de ser prueba de muchos
complejos. Y se lo digo desde una Comunidad en la que los bachilleres de Arte
pueden ir a sus carreras sin haber oído hablar de Wren, pero no
sin haber adorado a Sáenz de Oiza; una comunidad en la que se
diseñó una Universidad entera sin preguntar a quienes iban a trabajar allí por
la belleza o la funcionalidad de los edificios; una comunidad en la que el más
conocido de los maestros de obras (con perdón) aún no sabe colocar un adoquinado
decentemente. Todo muy original, eso sí: pero nos haría falta un
príncipe de Gales.
Un príncipe
envidiable
El príncipe Carlos no sólo tiene el
derecho de opinar, sino que tiene la obligación de hablar por los que no tienen
voz, incluyendo todos esos estudiantes y jóvenes profesionales a los que se ha
privado de una formación estética libre y a los que se ha enseñado sólo a
incensar el nuevo becerro de oro. Pero el príncipe tiene razón, y el emperador
está desnudo. Y les contaré un secreto: para Londres o para Pamplona, para
Oxford o para Burdeos, el criterio del príncipe sería también el del profesor
Tolkien.
Me parece profundamente significativo que un
gurú como Richard Burdett haya descalificado al
príncipe de Gales diciendo que "sólo habla de historia". Quizás
la historia sea algo que nos hace humanos y no animales, caballero. Porque, como
sin duda coincidirán en opinar las dos personas que recibieron al
príncipe Carlos y a la princesa Camila el
lunes 27 en Roma –el presidente del Parlamento Gianfranco Fini
y el papa Benedicto XVI-, nuestra vida sobre esta Tierra no
puede ser sólo una carrera enloquecida hacia metas que algún progre definió para
nosotros hace un par de siglos.
Es notable que en medio de esta polémica
el futuro jefe de los anglicanos sea recibido por el Papa y que el mismo día el
líder de la derecha italiana aplauda sus esfuerzos por tutelar el patrimonio
arquitectónico y el ambiental. De maneras distintas todos ellos buscan un
equilibrio entre el hombre y la naturaleza que ofende a los poseedores de la
corrección política.
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COMENTARIOS
jueves, 25 de junio de 2009
MENOS MAL
Por fin alguien que habla claroTodo este tema de la arquitectura moderna, vanalización de los valores estéticos y rechazo a los historicismos, esta orquestado desde sus raices en las facultades de arquitectura de todo el mundo. Una gran secta de arquitectos progres repartidos por todo el mundo y que solo enseñan vidrio y poco mas. Lo digo desde el conocimiento de haberme licenciado en Arquitectura y tener la suerte de ser crítico con lo que me han enseñado, no como el 90 de mis antiguos compañeros que se creyeron en su momento lo que les contaron y hoy en día siguen estas enseñanzas como si de radicales islámicos se tratara.
# Publicado por: Chustin42
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