Ya estamos en septiembre y la cuenta atrás para el congreso del PSPV no ya corre, vuela. Son actualmente cinco los precandidatos y, como hemos venido contando en El Semanal Digital, no se descarta que al final la lista aumente. Faltan los alicantinos y Ángel Luna o Alejandro Soler, o los dos, que pueden inflar la nómina de candidatos. Una esperpéntica situación la del PSPV, según reconocen destacados socialistas, que tiende a empeorar ante la pasividad de Pepe Blanco o Leire Pajín que no sólo han sido pasivos en todo el proceso; han reavivado las llamas del desencuentro sin intervenir ante el desgraciado panorama que supone para un partido tal grado de división.
Resulta que el tridente de candidatos afines a la Pajín, esto es Jorge Alarte, José Luis Ábalos y la reciente Ana Noguera, lo único que ha conseguido de momento es que se entiendan los otros dos candidatos (Ximo Puig y Francesc Romeu) y que -a expensas de lo que pueda pasar en el futuro planeando de fondo la posibilidad de una candidatura conjunta entre ambos- lancen mensajes idénticos que van en la dirección de poner en tela de juicio la gestión de Pajín, Blanco, Ferraz y hasta del propio José Luis Rodríguez Zapatero en la crisis del PSPV. María Teresa Fernández de la Vega, por cierto, ha desaparecido totalmente del escenario político valenciano y se limita a recibir los "informes" de su hombre fuerte, el delegado del Gobierno Ricardo Peralta.
Volviendo a la unidad de acción Romeu-Puig, ambos han afeado la conducta de Ferraz y los dos ponen encima de la mesa la importancia que en las decisiones del PSPV debe tener la siempre olvidada militancia. Un discurso, éste, que comienza a calar y contrarresta la mella que para la "renovación" supone que Puig sea un candidato clónico a lo que representó para el PSPV Joan Lerma. Romeu ha tomado la delantera y ya ha presentado un centenar de enmiendas a la ponencia coordinada por Leire Pajín. "Está bien eso de no esconderse", me comentaba esta mañana compartiendo un café un destacado socialista alicantino.
Lo cierto es que el tándem forzoso entre Francesc Romeu y Ximo Puig está resultando muy efectivo. Con ello, Romeu –que es el candidato que cuenta con menos posibilidades matemáticas a priori- fue capaz este fin de semana de congregar en un acto a más de 200 militantes. Y no sólo eso: fue capaz también hasta de entusiasmar.
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