Mientras pasamos las mejores horas de la historia del futbol español, y por ende de nuestro deporte porque éste sigue siendo el rey, nos llegaba por agencia una de las peores noticias que nos podrían despachar: la organización ha rescindido el contrato que con Valencia había suscrito para albergar la 33 edición de la Copa América. Para que lo entiendan, pese a lo anunciado y celebrado a bombo y platillo, y las numerosas inversiones y compromisos publicitarios, la Copa América no se disputará en aguas valencianas.
La cancelación del contrato ha pillado por sorpresa –por decirlo de manera elegante- al Consorcio Valencia 2007 que todavía no ha sido capaz de asimilar el golpe y no ha dado impresión de querer encajarlo porque, que se sepa, aún no ha reaccionado convocado reunión o gabinete de crisis alguno. Preocupa, y mucho, que se hayan esfumado las posibilidades de la Comunidad Valenciana de volver a acoger un evento de tan importante magnitud deportiva, mediática y económica. Pero más preocupa que las autoridades, que tanto corrían y daban codazos para hacerse la foto con el Desafío Español 2007, ahora con las vacas flacas se hayan escondido de manera tan descarada.
¿Dónde se ha metido el presidente Francisco Camps y qué opina de esta grave contrariedad? ¿Dónde está la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, a la que sólo se le ha podido escuchar reclamando sosiego? ¿Dónde están Elena Salgado o María Teresa Fernández de la Vega? ¿Qué declaración oficial a la rescisión del contrato han hecho el Gobierno central o el Consell? ¿Qué medidas van a adoptar todos ellos? Nuestros políticos, una vez más, no han estado a la altura y se han plegado a lo impuesto por la Corte Suprema de Nueva York. Habrá que preguntarse ahora qué va a pasar con las millonarias inversiones ya realizadas o si peligran la celebración de otros eventos deportivos como la Fórmula 1 en 2009, muy relacionada esta prueba con la disputa de la Copa América en Valencia.
Nadie, hasta ahora, ha dado la cara. Y lo que es peor, nadie parece tener un plan alternativo o una respuesta a esta nefasta decisión de ACM. Tan sólo hemos escuchado tímidamente el deseo del secretario general del PPCV, Ricardo Costa, que ha expresado su confianza de que la próxima edición de la Copa se celebre en la Comunidad Valenciana. O Costa es un "aventajado" en esto de la vela (tal vez por su apellido) o no se entera de la misa la mitad. Conviene, además de deseos y esperanzas, una reacción potente de las tres administraciones implicadas: Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno de España.
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