El ex por excelencia del PSPV-PSOE, Joan Lerma, no aguanta más.
Vilipendiado, usado como un clínex y hasta humillado por la dirección de Ferraz
–con el beneplácito monclovita de José Luis Rodríguez
Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega- el ex
presidente valenciano se ha visto desposeído de sus cargos institucionales poco
después de su nominación digital como sucesor (hasta el congreso) de
Joan Ignasi Pla. Esta situación ha provocado que las relaciones
entre Lerma y el PSOE no hayan hecho más que deteriorarse. Y ahora, con el
escenario del congreso federal como fondo, Lerma ha lanzado una batería de
obstáculos contra los planes de José Blanco.
A nadie en
el PSOE valenciano se le escapa que las relaciones entre Blanco
y Lerma están al límite de situarse en el terreno más bélico
posible. Situación de la que, de igual manera, se es muy consciente en Madrid y
por ello –en un intento a la desesperada de reconducir las relaciones- habían
encargado tareas de "mediación" a Carmen Alborch, encargo que
ahora se ha dado por inútil más aún teniendo y el contraataque de Joan
Lerma a modo de bombardeo de enmiendas para el congreso federal.
Lerma, que sabe jugar sus cartas, es consciente de que
no puede plasmar por escrito su malestar ante las tremendas injerencias con las
que De la Vega y Blanco han martilleado al PSPV este último
año, pero sabe que sí puede defender con facilidad tocar las narices
torpedeando un ansiado anhelo de Pepiño
Blanco que persigue terminar con la estructura comarcal en el
PSOE, algo muy enraizado en la organización socialista valenciana. El presidente
de la gestora del PSPV ha impulsado una corriente, todo un torrente de enmiendas
que se muestran contrarias a la pretensión de eliminar las comarcas que parte de
la secretaría de Organización.
Fuentes solventes del PSPV me comentan
–no sin ocultar cierta admiración por la valentía- que ha sido el propio
Joan Lerma el que ha mantenido encuentros con las agrupaciones
comarcales del PSPV en toda la Comunidad Valenciana para que redacten enmiendas
contrarias a su desaparición. Dicho y hecho, Ferraz no ha tardado en recibir un
aluvión de enmiendas que, a la fuerza, tendrán que discutirse en el congreso
federal para el que restan apenas tres semanas para, también me dicen, cabreo
monumental de Blanco.
Las enmiendas no son más que un
termómetro perfecto que mide la actual "calentura" que padece el PSPV a pocos
meses de su congreso de confrontación. Algunos candidatos, como Francesc
Romeu, se han mostrado partidario de las agrupaciones provinciales pero
otros, como Ximo Puig, han apuntalado siempre la estructura
comarcal. Por su parte, una de las socialistas de referencia, Leire
Pajín, ha evitado pronunciarse sobre la nueva polémica, una más, que
enfrenta a Madrid con Valencia.
IR
ARRIBA
|