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LA VIÑETA DE ENIO |
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Tiburón "Blanco-nejo". |
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No lo ha hecho con un elegante tirabuzón doble; lo suyo ha sido más bien un salto a lo bomba, y el efecto ha sido fulminante.
Pizarro se zambulle de lleno en la lista del PP con el flamante dorsal de número dos, y acto seguido, el alcalde sale disparado de la piscina electoral al banquillo.
La operación explica, entre otras cosas, por qué desde el PP silbaban con disimulo ante el tema Gallardón y se mostraba nulo interés por Rato. El antiguo vicepresidente económico podría haber aportado el prestigio que se ha traído del Fondo Monetario Internacional y Gallardón su imagen de verso suelto; Pizarro, además de la solidez y la independencia, puede sumar al partido la confianza del millón de accionistas de Endesa que, sin su intervención, hubieran recibido los 21,3 euros por acción que ofrecía Gas Natural con el beneplácito del Gobierno, en vez de los 41 que les dio Enel.
El fichaje, desde luego, es un puntazo; tanto es así que en el PSOE más de uno ha empezado a sudar frío. José Blanco, que ha sido el primero en reaccionar, lo ha hecho de aquella manera, calificando al nuevo valor popular de "tiburón" que "sale de la madriguera" que es, como todo el mundo sabe, donde "anidan" generalmente los escualos. Una de dos: o el secretario de Organización socialista tiene el conejo recomendado por el Gobierno como plato fuerte de la Nochebuena incrustado entre los occipucios, o necesita una lección de zoología básica, por lo menos como la que Sevilla le dio en un par de tardes a Zapatero sobre economía.
Inmaculada Rodríguez Piñero ha ido aún más lejos en el derrape al declarar que Pizarro "carece de la formación y la experiencia necesaria". No vamos a poner en solfa la formación de la secretaria económica del PSOE, que la tiene, pero parece que de información no va sobrada, porque si un señor que, entre otras cosas, es abogado del Estado, vicepresidente de la Bolsa de Madrid y artífice de la reforma de las Cajas no tiene la formación necesaria para estar en las listas de un partido, apaga y vámonos.
Es lógico pensar que, además de a Blanco y a Rodríguez Piñero, a uno de los que menos le habrá gustado la noticia es a Solbes. Debatir con un rival que conoce de primera mano las tripas de la famosa OPA y los tejemanejes del Gobierno durante una operación con la que el ministro de Economía, por cierto, nunca estuvo de acuerdo, debe ser un trago.
Total, que con el pedazo de conejo que se ha sacado de la chistera, Rajoy ha conseguido de una sola tacada acertarle un gancho en toda la mandíbula al rival, apartar los focos de un presunto Bruto, darle el finiquito oficial a un ex compañero incómodo y ofrecer al electorado un socorrista íntegro y eficiente en caso de que la marejadilla económica mute a fuerte marejada.
Al final va a resultar que los que defendían contra viento y marea el liderazgo de don Mariano no iban tan descaminados.
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