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QUÉ RARO |
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Isabel Pantoja concede una entrevista la misma semana que se concede la libertad a Muñoz. ¡Qué casualidad! |
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Somos muchos los que opinamos que Isabel
Pantoja es una de esas mujeres que no da puntada sin hilo. Que
detrás de una jugosa exclusiva concedida esta semana a la revista Hola
podría haber intenciones más ocultas que la razón de recibir varios millones por
hablar de su vida privada. Dinero al que, desde luego, por su cuantiosa cantidad
no le quitamos la importancia que se merece.
Muy raro es que la
tonadillera haya dejado pasar casi dos años sin querer que se la mente el nombre
de Julián Muñoz en las pocas entrevistas que
ha concedido y, menos aún, en las ruedas de prensa de su periplo por
Hispanoamérica. De hecho, cualquier referencia a
Cachuli era motivo de tarjeta roja directa, o de una
huida de la cantante.
Entonces, ¿qué razón hay detrás de la exclusiva
concedida a su amiga Chelo García Cortés? De verdad que no me
creo la explicación de que Isabel ha querido confesarse
públicamente para así quitarle peso a su conciencia. Por eso precisamente será
que confiesa ahora que habla tres minutos diarios con el ex alcalde de Marbella
en vez de ir a verle. Con todos mis respetos, ¡venga ya!
No es por ser
mal pensada, pero para mí es demasiada casualidad que la entrevista no haya sido
la más destacada en portada después de pagar una millonada por ella. Y, sobre
todo, que las palabras de Isabel salgan publicadas un miércoles y el viernes de
esa misma semana se conozca que el juez le habría concedido el segundo grado a
Julián Muñoz.
¿Será un intento de la tonadillera de
aparecer como una víctima política, social y, sobre todo, sentimental? Con lo
que vende eso…
Pequeño
descuido
Así se puede calificar el pequeño desliz que ha
tenido Victoriano Valencia, el padre de Paloma
Cuevas, al confesar que el bebé que espera la atractiva esposa de
Enrique Ponce es una niña. El matrimonio anunció en septiembre
que estaban esperando su primer hijo, pero nunca confesaron cuál era el sexo del
retoño que nacerá el próximo mes de abril.
El percance tuvo lugar en el
entierro de doña Juana, la madre de José Ortega
Cano, que fallecía tristemente esta semana. En el sepelio,
Valencia comentó que a su hija todo le iba bien en el embarazo
y que el bebé "es muy alta, ya que mide 24 centímetros ."
Al darse
cuenta del fallo, entre risas, el ganadero intentó arreglar la situación
comentando que "lo importante es que venga bien, sea torero o bailaora."
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