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Se pretende construir en Córdoba la segunda mezquita en dimensiones del mundo en
terrenos próximos a Medina Zahara. Además, un complejo que se denominaría
Medinat Assalam, que incluye mezquita, hotel, colegios, centros de congresos,
biblioteca, residencia para estudiantes, zona de deportes y piscina. Por si
fuera poco, se proyecta un parque temático ´Ciudad Al-Mansur´, en Almodóvar del
Río, dentro de cuyas instalaciones habría también una mezquita.
En
Córdoba hay actualmente mil musulmanes, de los que la mitad son practicantes.
Resulta obvio que no se trata de satisfacer ninguna demanda religiosa sino de
proceder a una islamización de Córdoba a golpe de petrodólares.
Según
todos los indicios, la financiación procede de Arabia Saudí o de Emiratos Árabes
Unidos o de Kuwait. Todo ese conjunto religioso se dedicaría a promover la línea
más rigorista e integrista del islamismo, el conocido como wahabismo y su rama
político-religiosa, el salafismo.
Es preciso recordar que Arabia Saudí es
una de las naciones donde el respeto a la libertad religiosa es nulo. La
consideración de tierra santa que se concede a toda la península arábiga hace
que esté prohibida la construcción de ningún tipo de iglesia o templo de ninguna
confesión, fuera de la musulmana. La conversión al cristianismo está penada con
la muerte. Hay una policía religiosa que obliga al rezo público de las cinco
oraciones.
Este intento de islamizar Andalucía para retornar a Al Andalus
corre parejo a la petición de utilizar, según curiosos criterios ecuménicos, la
catedral de Córdoba –antigua mezquita- por los musulmanes. Nadie ha pedido la
devolución al culto ortodoxo de la catedral de Santa Sofía de
constantinopla.
Los integristas islámicos no vienen de Marte sino de la
religión musulmana y de sus mezquitas. Los terroristas del 11-M empezaron a
organizarse en torno a la mezquita de la M-30. Las esotéricas, absurdas y
ridículas teorías conspiracionales sobre el 11-M, con negación de la autoría
islamista, están teniendo el efecto de desarmar a la sociedad española ante el
riesgo de islamización.
También es preciso blindarse frente a ese
chantaje de lo islámicamente correcto, por el que se nos dice que hemos de
entregarnos a no sé qué musulmanes moderados o se nos repiten mentiras del tipo
de que el Islam es la paz o que el Islam es tolerante. Ningún sentido tiene que
los ayuntamientos estén cediendo terrenos gratis para que se construyan
mezquitas en las que se predica el odio a los infieles –nosotros- y a los
valores occidentales.
La reivindicación de Al Andalus por Ben
Laden es de sobra conocida, por reiterada, pero no es monopolio de Al Qaeda.
Toda tierra que haya sido gobernada por musulmanes forma parte de Dar-al-Islam,
la tierra del Islam. Ninguna lógica tiene que desde el gobierno se esté
subvencionando la islamización de España. La alianza de civilizaciones no es
otra cosa que quintacolumnismo integrista.
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