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Como si no pasara nada. Como si viviera su mejor momento económico y laboral,
RTVE sigue gastando el dinero de todos como si le sobrara. Desde hace ya días
viene publicándose la necesidad de que el ente público realice un ERE
(Expediente de Regulación de Empleo) o, lo que es lo mismo, que aligere su
plantilla en alrededor de 4000 personas. La deuda que arrastra es insostenible y
hay que "despedir" a una parte importante del personal.
¿Se va a hacer
con criterios profesionales? No. Se realizará por edad. Parece que todos
aquellos trabajadores del Ente que superen los 52 años se irán a casa. ¿Con las
manos vacías? No. Las últimas informaciones apuntan a que durante la vida activa
hasta la jubilación que les quede a los trabajadores se les abonará hasta el 90%
del sueldo, más todavía de lo que se viene publicando. Es verdad que en RTVE hay
una plantilla exagerada, que se ha ido incrementando con cada Gobierno, con cada
director general. Pero también es verdad que se ha ido aumentando el trabajo de
las productoras en detrimento de la utilización de la plantilla para conformar
cada parrilla. Y desde hace ya mucho tiempo. En los últimos años de forma
escandalosa y descarada.
No hay más que recordar, por no retrotraernos
mucho en el tiempo, que tras el alto el fuego de ETA, no fueron los servicios
informativos de TVE los que diseñaron, realizaron, coordinaron y pusieron en
antena un programa-debate. Fue la productora Globomedia la que realizó ese
programa. Algo impensable hace dos, tres o más años. O que, por ejemplo,
Mediapro, para su programa de tarde España directo, ocupa varias horas
de enlaces impidiendo por ejemplo al Canal 24 horas realizar su trabajo con un
mínimo de dignidad.
Es cierto que puede sobrar gente en RTVE, sobre todo
en administración, en algunos centros, pero no es menos cierto que, sobre todo
en estos dos últimos años, la entrada de las productoras, sobre todo las dos
citadas anteriormente, ha sido a saco y que copan buena parte de la parrilla. Y,
desde luego, que se han hecho cambios y apuestas en la programación que han
hundido literalmente la audiencia.
Sin ninguna duda, estos movimientos
en la parrilla, algunos rayando lo absurdo hasta para un menor de edad, no han
sido casuales, sino previos a la salida de dos canales nuevos, dirigidos por
personas amigas del Gobierno. Había que hacer hueco publicitario y ganar mucho
dinero con la producción de programas, daba igual si eran buenos, malos o
regulares. Ésta es la situación real. Lo que ha pasado y lo que se avecina.
Y en éstas está el ente, cuando a la dirección no se le ocurre otra cosa
que gastar 80 millones de euros en comprar cine norteamericano. En plena crisis
económica y laboral, ¿cómo se justifica este gasto? ¿No dispone TVE de películas
de todo tipo para llenar los huecos que dejan las productoras amigas?
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