El final de la instrucción de Gürtel le pasa factura a Pedreira
Antonio Pedreira.
Me cuentan que el magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid,
Antonio Pedreira Andrade, se está debatiendo entre la vida y la muerte en
un hospital de Madrid.
Fue a casar a Valencia a un hijo suyo, también
jurista, y allí su orondo pero frágil cuerpo dijo basta. Es común que nuestro
cuerpo se conserve dinámico y activo mientras mantiene una tensión provocada por
un trabajo, un proyecto o una dependencia familiar. Pero es cuando esta termina
cuando ese cuerpo, sabio, dice "ahora ya puedo descansar". Y descansa. Creo que
esto le ha pasado a don Antonio con el caso Gürtel.
Antonio
Pedreira es un hombre bueno, trabajador e independiente, que hace su labor
con competencia y honor. Recuerdo dos artículos de Jorge Trías Sagnier en
junio de 2009 (ABC) y enero de 2012 (El País), donde se preguntaba
si el magistrado Pedreira era independiente y llegaba a la conclusión de
que sí. Decía: "Entonces, hará unos dos años, bajé al ruedo para explicar que el
asunto estaba en buenas manos pues Pedreira intentaría –con su escasez de
medios y, además, desde su debilitada salud- buscar la verdad. Lo había hecho en
otras ocasiones, dando o quitando la razón a unos y a otros sin mirar su tinte
político. Al final ha resplandecido la justicia y quienes siempre sostuvimos la
inocencia del ex tesorero popular –por cierto gran montañero- nos hemos visto
recompensados con su exculpación. Ahora se aprovecha la ocasión para que los de
siempre lancen dardos políticos o ataquen a otros jueces honestos".
Le ha
mantenido en tensión el caso Gürtel, su lucha por encontrar a los verdaderos
culpables y conservar el tipo con las presiones políticas que le atizaban desde
todos los puntos cardinales. Buscaba la verdad. Pero esa verdad "mariana" (de
Julián Marías) en la que el hombre tiene que conseguir la verdad y
extraerla de la situación en la cual se encuentra, porque ésta es también
verdadera, aunque las cosas no sean cosas, aunque las cosas de la técnica actual
sean fantasmas, sean virtuales, sean irrealidades; la irrealidad es una forma de
realidad que es menester descubrir en qué consiste y cómo es, para lo cual,
naturalmente, hace falta una enorme vigilancia, una inexorabilidad respecto de
la verdad, una total resistencia a aceptar la falsedad en cualquier
forma.
Tiene una forma de instruir pasiva. Como juez garantista, se
concentra en hacer guardar la ley y los derechos de las personas: de la víctima
y de los imputados. Es la contraria a la que se estila en la Audiencia Nacional,
con jueces impulsores del procedimiento e investigadores compulsivos. Son dos
usos perfectamente válidos. Pedreira prefiere dejar la labor
investigadora en manos de la Fiscalía y en los cuerpos y unidades que, en
auxilio judicial, le prestan ayuda.
Espero, de todo corazón, que se
recupere, vuelva a su despacho en General Castaños y continúe con su labor,
sobre todo, por el ejemplo de vida, actitud y rectitud de intención que
proporciona a sus compañeros.
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COMENTARIOS
lunes, 24 de septiembre de 2012
Quién ha de tirar del carro.
Tiene una forma de instruir pasiva... interesante párrafo. Una de las peores lacras de la Justicia penal es su lentitud; pero ¿quién ha de impulsarla, de promover la acción de la Justicia? ¿No es el juez instructor a quien corresponde la instrucción, convirtiéndose en un inquisidor? Se pueden observar ejemplos entre estos dos extremos, y en la vida real se pueden llegar a confundir los papeles de juez y fiscal, como lamentablemente ocurre en no pocos juzgados donde los jueces se sienten supersecretarios, y secretarios que se creen jueces adjuntos o de antesala.
# Publicado por: Cervantino
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