El orinal de la izquierda sueca y el modelo alicantino de Rajoy
Entre todas las noticias impactantes de la semana me quedo con un par de ellas que vienen a demostrar que, como decía el Gallo, hay gente pa tó.
Lo de orinar sentados es algo que lleva años generando chanzas en Internet.
La primera tiene que ver con un bebé de quince meses y su madre, ambos naturales
de Alicante. Por lo que se ve, el pequeño tiene por costumbre morder a sus
compañeros de puzzle y tiza, un hábito que no ha sido bien aceptado por los
responsables de la guardería a la que acuden mordedor y víctimas, que han tomado
la decisión de expulsar al niño del centro durante una semana, a ver si se le
pasa la manía. La madre, que como muchas madres considera que su hijo es un
ángel -medio caníbal, eso sí, pero ángel al fin y al cabo- ha denunciado al
director del centro por intolerante. De los niños mordidos y de meter en cintura
a la criatura que ha dejado incrustados sus premolares en tripas y caras de
varios críos, la mujer no ha dicho ni palabra. Hasta ahí podíamos
llegar.
La historia, natural como la vida misma, no es más que otro
ejemplo de cómo ha calado la idea de que los derechos de los demás están muy
bien siempre y cuando los míos estén por encima y los de mi niño mucho más
encima todavía. A la buena señora le ha faltado denunciar al resto de los críos
por ponerse a tiro, y si no ha apelado a la Ley del Menor para defender su
versión doméstica y reducida de Hannibal Lecter seguro que no
es por falta de ganas sino porque no se le ha ocurrido. Sea como sea, al niño le
auguro un magnífico futuro dentro de cualquier partido político, donde su
particular manera de dejar huella abriéndose camino a dentelladas es un plus muy
a tener en cuenta.
La segunda noticia que ha conseguido sacarme del
estado maniaco depresivo en el que me tiene sumida la cotización en Bolsa del
Santander, tiene que ver con Suecia y con un señor de nombre Viggo
Hansen, a la sazón líder del partido de izquierda, que ha propuesto que
se obligue a los hombres a orinar sentados. Como lo oyen. Dice este tal
Hansen que así se evitan problemas de próstata y se prolonga la
vida sexual.
No les oculto que la propuesta es atractiva desde el punto
de vista de quienes se encargan de la ingrata tarea doméstica de pasarle el Pato
WC a la taza, pero esta manía de cuidarnos la salud por imperativo legal que
tienen algunos empieza a ser preocupante. Se desconoce el mecanismo de
vigilancia que propone este propio para que la norma se cumpla escrupulosamente,
pero me temo lo peor.
Gracias a los dioses nuestra izquierda no ha
llegado a tanto y de momento se conforma con jalear a los mineros -los mismos
que lanzaban pestes en Rodiezmo contra Zapatero- y recurrir las
decisiones del Gobierno ante el Constitucional que es algo que suele hacer la
oposición sea cual sea su signo. Rajoy, por su parte ha optado
por la técnica del niño mordedor, y anda atareadísimo arreándonos unos bocados
de espanto, con el handicap en su caso, de que, para su desgracia, no tienen
madre que le defienda.
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COMENTARIOS
domingo, 15 de julio de 2012
genial
Genial como siempre el comentario
# Publicado por: anacleto
miércoles, 11 de julio de 2012
Es para mear y no echar gota.
Esta estùpida propuesta sólo puede salir de mentes enfermizas de izquierdismo, y seguramente jaleada por los defensores de la ideología de género degenarada por radicales militantes del orgullo gay. Y ya puestos, no me extrañaría que estos impresentables obligaran a las mujeres a mear de pié arguyendo cualquier estúpida excusa de satisfacción sexual, logrando únicamente que se pongan perdidas de orin. Vivir para ver y leerlo y no creerlo.
# Publicado por: Valero Eportal
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