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"La Razón" sentó a Cañizarez y Zapatero para debatir sobre Humanismo. |
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De Ratzinger y Habermas a Cañizares y Zapatero va un buen trecho. Y más en lo que respecta a los dos laicos, pese a que el expresidente del Gobierno citase en varias ocasiones al intelectual alemán en el debate sobre Humanismo que organizaron la Universidad Católica de Ávila y La Razón.
A las doce de la mañana, hora de inicio del acto, el Palacio de Congresos abulense era un hervidero. Y no sólo por la temperatura -las nubes de calima acompañaban-, que ya era elevada, sino también por el hecho de sentar a un cardenal junto al ex presidente del Gobierno más laicista y aparentemente opuesto a la Iglesia que, justo es reconocerlo, no jugaba en casa.
Todo lo contrario: en el salón de actos, lleno hasta la bandera, el público era hóstil. Lo mostró desde el primer momento. A la entrada de Zapatero, comenzaron los abucheos. El director de La Razón, Francisco Marhuenda, moderador del acto, tuvo que emplearse a fondo para ponerles fin. A la tarea contribuyó el propio Cañizares, que aseguró esperar que se les dejara hablar. Surtió efecto... a medias, porque se escapó algún que otro abucheo furtivo. De la misma manera que hubo varios momentos de aplausos para Cañizares a lo largo de la intervención. El blanco de los abucheos se lo tomó haciendo gala de "talante", alabando una "convocatoria valiente" que iba a servir para generar debate y también "algunas incomprensiones".
¿Sólo de parte del público? Desde primera hora de la mañana por el Palacio de Congresos abulense se podía escuchar el chau chau de que la convocatoria del acto no había caído nada bien en el entorno del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, tan cuajado de algunos que, por cierto, tanto le deben al expresidente. Lo cierto es que Zapatero sólo fue arropado por algunos "ex" y viejos rockeros de su Ejecutivo: José Bono, José Montilla, Beatriz Corredor, Miguel Sebastián, Ángel Gabilondo... De los activos, el alcalde de Toledo y secretario general del PSOE castellanomanchego, Emiliano García Page; el portavoz socialista en el Senado, Marcelino Iglesias; o el portavoz adjunto en el Senado, Antonio Gutiérrez Limones. Ni un sólo nombre del núcleo duro de Ferraz, compensado con las presencias de populares vinculados a Ávila como Ángel Acebes o Antolín Sanz, que acudieron junto a veteranos como el vicepresidente del Senado -y expresidente de Castilla y León- Juan José Lucas.
Y mientras tenía lugar el debate se producían algunas escenas curiosas. Por ejemplo, esa señora que, en mitad del acto, recibía una llamada de móvil y lo contestaba sin recato alguno con tono elevado. Claro que eso no tuvo nada que ver con lo sucedido a otra que, a grito pelado, llamaba la atención de quienes andaban por el vestibulo del salón. Varias personas acudieron temiéndose lo peor y la explicación de la buena mujer fue muy simple: "Es que padezco del corazón, tengo arritmias y Zapatero me va a provocar un infarto con sus mentiras, que nos ha llevado a la ruina". "Mira que te dije que no vinieras, que te pones nerviosa", le decía el marido ante la mirada incrédula de, entre otros, una redactora de la Cadena COPE.
Claro que para gritos los que se llevaron, al final del acto, algunos de los excolaboradores de Zapatero, que tuvieron que atravesar doblecalvario: el de quienes les afeaban haber arruinado España y el Sol de justicia que, sobre las dos de la tarde, caía en la explanada de entrada al recinto.
En esos momentos se daba por hecho que Cañizares había sido más que generoso con su contrincante. "Si hubiera querido, le hubiera liquidado intelectualmente", comentaba uno de los organizadores. Tal vez Cañizares apreció el gesto de Zapatero de meterse en un corral ajeno del que podía salir escaldado. O quizá recordó aquellos tiempos en que, con unas relaciones más que tensas entre Gobierno e Iglesia, ambos lograron establecer un canal de comunicación personal a través de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. En todo caso, un evento que ha dado mucho de qué hablar y que La Razón sirvió en bandeja.
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