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SPRINT FINAL |
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Alfredo Pérez Rubalcaba quiere seguir controlando el PSPV tras el congreso el próximo fin de semana. |
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Esta semana que ahora se cierra ha sido de tanteo, no se ha avanzado ni un
milímetro en el empeño personal de Alfredo Pérez Rubalcaba para
que al congreso del PSPV, que se celebra el próximo fin de
semana en Alicante, se llegue con una única lista lo más parecida al consenso.
Mucha culpa del bloqueo en las negociaciones la tienen las elecciones en
Andalucía y Asturias que han ocupado full time a la cúpula socialista
pero tampoco hay que obviar que no hay acuerdo porque lo que pretende
Rubalcaba (fulminar a Ximo Puig, el candidato que a
priori cuenta con más delegados) es harto complicado. Pero tras el lunes de
resaca electoral llegará el sprint final de Ferraz para atar y bien atado el
congreso del socialismo valenciano.
La situación no ha variado
sustancialmente de lo que en El Semanal Digital les hemos
venido contando. Rubalcaba no quiere un PSPV dirigido por Ximo
Puig y Joan Lerma, binomio que entregaría el control a
Carmen Chacón. Este escenario complicaría mucho el futuro
político del propio Pérez Rubalcaba que únicamente tendría como
aliadas a las federaciones de Baleares y La Rioja. Hecha esta premisa, la
solución pasa por Francesc Romeu que tendría por fuerza que
apropiarse de los delegados de Jorge Alarte. Éste antes tendría
que haber renunciado a presentarse a la reelección como secretario general. En
esta empresa está ahora empeñada la dirección federal del PSOE,
convencida de que la unión entre ambas corrientes sería suficiente para que
Puig perdiera el cónclave e incluso, sabedor de ello, retirase
su candidatura.
Puig sabe que hay movimientos en este sentido y ha
realizado una importante contraoferta a Francesc Romeu a quien
ha ofrecido nada más y nada menos que la vicesecretaría general del PSPV. Un
importante gesto que también tiene como misión realizar omo un claro guiño a
Ferraz. Sin embargo, fuentes cercanas a Romeu han asegurado a
este diario que su respuesta ha sido un tajante "no" ya que, explican, "el
futuro del socialismo valenciano no puede volver pasar en ningún caso por los
lermistas". Francesc Romeu "busca una integración real donde
todo el mundo se sienta cómodo en al partido y eso con Puig mandando es
imposible", añaden las mismas fuentes.
A la espera del empujón de Ferraz
la próxima semana, Romeu sigue sumando adeptos y Ximo
Puig teme a las fugas. Las opciones reales pasan porque Alarte
no se enroque en su postura de presentarse a la reelección. Incluso en
el círculo más reducido del todavía secretario general empieza a tomarse como no
tan mala la opción de la retirada para salvar así una cuota de poder.
Rubalcaba, además, guarda un doble as en la manga:
Ciprià Císcar y Leire Pajín. El primero se ha
posicionado tímidamente con Puig pero las "presiones" del líder
del PSOE (ayudado en esta empresa por Felipe González) serían
suficientes para que Císcar respaldase a
Romeu. La segunda, entonces, no tendría inconveniente de seguir
una vez más a Ciprià porque además Pajín –que
apoya a Puig- no se está implicando demasiado. Ferraz tiene el
guión perfectamente diseñado, ahora resta que los papeles asignados a
Alarte, Romeu, Císcar y
Pajín se cumplan tal y como quiere el director.
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