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Los efectos colaterales del Caso Urdangarín llegan también a la bolsa de la compra. |
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No sabemos de dónde ha sacado el letrado Manuel González
Peeters tan curiosa información, pero lo cierto es que da por hecho que
el próximo día 11, cuando Torres acuda al juzgado a declarar
por el asunto Nóos, habrá "lanzamiento de efectos como huevos, tomates y quién
sabe si otra suerte de alimentos o elementos" si no se toman medidas para
impedirlo. Así se lo ha dicho al juez que lleva este asunto, al que ha pedido
especial protección para su cliente.
La noticia, aunque ciertamente
molesta para Torres, abre una puerta a la esperanza: un país
cuyos ciudadanos se permiten el lujo de andar arrojando a la cabeza de los
imputados por rapiña parte de la cesta de la compra, no puede estar tan cerca de
la recesión como dicen los lágrimas del FMI. Todo el mundo sabe que en los
países de economía estrangulada, lo que suele tirar el respetable cabreado, como
mucho, son zapatos viejos, y sólo en el caso de que la diana sea la cara de un
presidente americano, que si no, ni eso.
Esta llamativa denuncia de
González Peeters da pie, por otro lado, a todo tipo de
conjeturas sobre la identidad de quienes tienen planeado semejante acto de
protesta. De momento, en este país, los únicos que se atreven a salir a la calle
para montar el pollo con el frío que hace, son Pilar Bardem,
Zerolo y Cayo Lara, que se han tomado muy en serio lo
de la jornada laboral de treinta y siete horas semanales aunque en su caso sea
dando el cante por las aceras. Sin embargo, no les veo yo haciendo acopio de
acelgas para después tirárselas a un presunto malversador de fondos públicos. Si
el objeto de la agresión fuera Carlos Dívar, presidente del
Supremo, a lo mejor, pero tratándose de un señor que, por lo menos que se sepa,
no tiene nada contra Garzón, no parece que estos profesionales
de la consigna puedan estar interesados.
Puestos a sospechar podríamos
hacerlo también de los mismos que en su día arrojaron una tarta a la cara de
Yolanda Barcina. Es posible pero poco probable: a los de la
tarta, además de una oculta y freudiana admiración por los payasos, sólo les
mueve el espíritu abertzale. El Instituto Noos les importa un bledo; es más:
todo lo que sea expoliar España, les pone.
Sea como fuere, lo que ha
conseguido el abogado de Torres con su curiosa denuncia es, por
una parte, movilizar a los ciudadanos que acuden cada día a abastecerse de lo
que pueden recoger en los contenedores de Mercamadrid para que el día 11 hagan
lo propio a las puertas del juzgado, y por otra, sembrar la inquietud entre la
población que vivía ajena a este tipo de ocultas maniobras, pero que a partir de
ahora se acostará cada noche sabiendo que mientras la ciudad duerme, alguien en
algún lugar hace acopio de "huevos, tomates y quién sabe si otra suerte de
alimentos" con aviesas intenciones. No me digan que no se les ponen los pelos de
punta.
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