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DISCRIMINAR A GOLPES DE TIZA |
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Un año más de Bachillerato, uno menos de Secundaria inferior, más contenidos, oposiciones congeladas: la educación gira 180º contra todo lo visto en 40 años. |
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Los Sindicatos políticamente correctos y las Asociaciones de padres "progresistas" protestan con una sola voz: las medidas de reforma – que no reforma completa, no aún- anunciadas por el Gobierno suponen según ellos un proceso de "involución" de la enseñanza. Y no ahorran adjetivos para dar su opinión: el presidente de la federación de padres Herrikoa, Santiago Álvarez Folgueras, ha hecho afirmaciones como que "se caería en un riesgo de desigualdades por razón de capacidades", "Centros y padres siempre hemos demandado un impulso de la FP y no parece que este sea el camino", la duda de si "volveríamos al Bachillerato de los listos y a la FP de los torpes" y que habría "caos en los centros al necesitarse más aulas, profesores...". Poco más o menos el fin del mundo, como se puede ver. Y por supuesto, un fin del mundo del que cabrá culpar a este malvado Gobierno de fachas y en general a todas las derechas habidas o por haber: "los estudiantes con nivel económico más bajo, las minorías o los inmigrantes predominan en los itinerarios de menor nivel o carácter profesionalizado". Esperen, que me voy a echar a llorar de pena que me da.
¿Cultura del esfuerzo?
Guste o no guste, partimos de una situación en la que el sistema educativo no funciona, y no lo hace ni en su conjunto ni en la mayor parte de sus partes. Los cambios que empezaron durante el franquismo y han llegado hasta el zapaterismo se han acumulado todos en la misma dirección: a menor y menor relevancia dada a los estudios superiores por todos los conceptos ha correspondido una menor y menor preparación para cursar esos mismos estudios, sin que se haya percibido una mejor disposición para los demás, excepto en lo atribuible a la benemérita Ley de FP. Y el resultado final es que nuestro anhelo nacional de igualdad puede darse por satisfecho, a costa eso sí de extender a toda la población una formación menor. Estoy seguro de que eso produce una gran satisfacción a determinadas preferencias ideológicas, pero objetivamente no es ni puede ser bueno para la formación de nuestros alumnos.
Entre el abandono y el fracaso escolar
No funciona, damas y caballeros, y no funciona porque ni consigue dar a todos la formación común, o mejor dicho básica, que desearíamos, y a la vez no consigue dar a todos, más que a quien se lo busca por su cuenta, una preparación más que mínima para cualesquiera estudios y tareas posteriores. Intentando hacer iguales a los desiguales y tratar uniformemente a los que necesitan un tratamiento diversificado y metas diferenciadas, conseguimos que España triunfe en las estadísticas europeas de fracaso escolar, y que los números pudiesen ser peores si la evaluación de todos los umbrales a alcanzar fuese externa (y objetiva) y no interna (y subjetiva) a los Centros (ustedes me entienden…).
Vamos a hablar mucho de este asunto, porque el debate nace violento y cargado de hipocresía, y porque el Gobierno parece decidido (que Maura los ilumine) a no dar su brazo a torcer respecto a su programa. Tenemos que cambiar de planes de estudio, aunque más de contenidos que de metodologías; y hay que atender sin miedo a la diversidad de intereses, de capacidades, de necesidades y también de gustos. Necesitamos más y mejor Bachillerato, y también más y mejor FP, porque si tenemos muchos parados no es menos cierto que tenemos muchos frustrados. Hay que favorecer la libertad de las familias, de los alumnos y de los Centros, y en definitiva hay que poner en el centro del proceso educativo al alumno, adecuadamente formado, y no la palabrería progre que ha llenado los Boletines desde tiempos de Villar Palasí. Tendremos tiempo de hablar de todo, y sin versos sueltos, ahora que hasta José María Maravall ha reaparecido para hacer campaña a favor de su discípulo Rubalcaba.
Oposiciones, la primera pelea
Una sola palabra, de urgencia, sobre las oposiciones de 2012 al Cuerpo de Profesores de Secundaria. Conforme a las medidas de recorte de la Administración General del Estado, no van a celebrarse, pues las Comunidades que deseen hacerlo sólo podrán convocar como máximo un 10% de las plazas de los docentes que se jubilan. Con esa tasa de reposición y teniendo en cuenta que en Secundaria hay muchas especialidades sólo cuatro regiones han anunciado de momento que puede haber oposiciones este año, y no se sabe cuántas. ¿Protestas? Muchas las sindicales, como cabía esperar… o no. Porque los sindicatos, ay, ay, han protestado mucho más del cambio de sistema en las oposiciones que de la misma disminución de las plazas. El hecho es que durante los años del zapaterismo prevaleció el concurso sobre la oposición y se favoreció de muchos modos la experiencia de los candidatos –la que fuese- en vez de su formación, sus conocimientos o su capacidad. Con Rajoy y Wert parece que se vuelve a un sistema parecido al que fue el de la Ley de Calidad de Aznar, con pruebas eliminatorias (el que suspenda la teoría no podrá ir a las prácticas), y el concurso contará como máximo un 33% de la nota final. Sorprendentemente, ahora que ya no somos un país rico y volvemos a presentar las plazas con cuentagotas (no como estos años de abundancia y desperdicio), volvemos a valorar conceptos hasta ahora tan despreciados, y tan odiosos para la progresía, como formación, conocimientos, capacidad. Sea enhorabuena, aunque nos quede por delante una generación amortizando las consecuencias de la imposición ideológica de nuestra izquierda en su frenesí igualitario.
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