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EN LA PICOTA |
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Parón en el juicio contra Camps y Costa en el dia en el que el Supremo juzga a Baltasar Garzón precisamente por las escuchas de Gürtel. |
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Seis semanas, seis, para juzgar un presunto delito de cohecho pasivo que mantiene sentado en el banquillo de los acusados a Francisco Camps y a Ricardo Costa. Un proceso largo, costoso y que tuvo su origen en las pesquisas que iniciara Baltasar Garzón, investigación por la que ahora da cuentas a la Justicia. Una batalla judicial que tiene su continuidad en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) pero que ha visto como sus principales impulsores (el propio Garzón, el entonces ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo o el Comisario, Juan Antonio González "JAG") han sido destituidos o, como en el caso del juez, apartado de su carrera por estar imputado en graves delitos algunos de ellos presuntamente cometidos durante la instrucción del caso Gürtel.
Y precisamente el futuro de Garzón ha marcado la jornada de este lunes, sobre todo cuando el magistrado, Juan Climent, ha anunciado que la causa se interrumpía, de forma incomprensible, este martes (día en el que Baltasar Garzón se sienta en el banquillo de los acusados) provocando así hacer un paralelismo con el complicado día que le espera al otrora todopoderoso juez de la Audiencia Nacional. Por este motivo, las defensas no han podido evitar recordar que Garzón, se saltó el reparto de los casos para llevar personalmente la instrucción. Además, motivo por lo que se enfrenta en el Tribunal Supremo a penas de hasta 17 años de inhabilitación, ordenó intervenir conversaciones en la cárcel. Conoció el contenido exculpatorio para Camps y Costa y tanto él como las fiscales continuaron con el proceso sin darlo a conocer a las partes e intentando destruirlas.
En cuanto a lo que se refiere estrictamente a la jornada de este lunes, se ha desarrollado la tercera sesión de las pruebas documentales y hemos visto como ha concluido ya el papel de la acusación de las fiscales. Inmediatamente después, ha comenzado la acusación particular que ejerce el PSOE y ha centrado su turno en las documentales con la reproducción de varias escuchas telefónicas. Llama la atención que en ninguna de las conversaciones interviene Francisco Camps. Sin embargo, la estrategia de los socialistas se ha evidenciado claramente en la Sala al adelantar las conversaciones que pueden beneficiar a Camps o Costa para restar posteriormente fuerza al turno de las defensas. En total, han sido nueve las pruebas documentales y, de nuevo, en ninguna de ellas se habla de trajes, regalos, dádivas o algo parecido.
No ha sido un buen día para la acusación particular porque en todo momento ratifica la versión dada por Camps sobre la visita al Gobernador de Nuevo Méjico que en ningún caso organizó Álvaro Pérez, "El Bigotes". Precisamente, el hecho de que no organizase estos eventos para la Generalitat, y tal y como pone en valor la defensa, hace que en muchas conversaciones critiquen al ex presidente al que le llegan a llamar "el curita". De estas conversaciones se desprende que "El Bigotes" era una fábrica de mentiras como demuestran los hechos: de todos los temas que habla en las conversaciones, posteriormente se demuestra que no hay nada. Ni hizo la Gala del Deportes (como dice); ni el entonces vicepresidente, Vicente Rambla, le resolvió problemas; ni Isabel Bas come o cena con el; ni el alcalde de la Nucia, Bernabé Cano, ha sido conseller de Industria; ni el marido de Nuria Romeral trabaja para todas las consellerias.
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