Admitamos que la transformación de Carme en Carmen le otorga a Chacón el trazo racial que le faltaba al póster electoral para pasar el Ebro franco de gavelas y libre de hipotecas nacionalistas. Así, la Carme catalanista y muñidora de un Estatut que propugnaba la separación de Cataluña se convierte en la Carmen de España, eso sí, sin navaja en la liga y con algo menos de carga pasional. Si París bien valía una misa, Madrid bien vale un "Viva España" por lo civil.
Pero todo esto, como las 38 propuestas de Rubalcaba, que leídas de corrido parecen los deberes del profesor a sus díscolos alumnos, no es más que fuego de artificio, traca ruidosa y pólvora en salvas. Lo verdaderamente decisivo no se juega en la guerra de los manifiestos ni en las trincheras de las federaciones, sino en la fontanería de Ferraz. Y los fontaneros mayores ya ha decidido el desenlace.
Para empezar, si el Comité Federal del PSOE aprueba este fin de semana la propuesta de que sean los militantes los que, a la manera francesa, elijan el candidato a la Presidencia del Gobierno, amén de otras candidaturas a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes, la pugna entre Rubalcaba y Chacón sólo será una especie de "caucus" socialista, algo así como el primer asalto de un combate que amenaza dilatarse en los próximos dos o tres años.
Dicho de otro modo: aunque Rubalcaba se alce con la Secretaría General, que se alzará porque así está apañado, la estrategia de Chacón se centra en sembrar ahora para disputarle más adelante la nominación como candidata a la Presidencia. Su esperanza es que, al abrirse las urnas a la militancia, más impredecible y menos domesticada que los delegados, se diluya la fuerza del aparato del partido, que es el cañón Berta de Rubalcaba. Es justo lo que pretendía ella, consciente de su inferioridad y como revancha por haber renunciado a las primarias; y a él no le ha quedado más remedio que tragar para no quedar como un déspota reincidente. Por tanto, el "Llamadme Carmen" no está pensado para reñirle la Secretaría a "Llamadme Alfredo", sino para maquillar una imagen demasiado catalanista y llegar al 2014 casi tan españolizada como soñó Merimée.
Un indicio de que el objetivo de Chacón es a más largo plazo podría ser el desmantelamiento de ese protectorado mediático que su marido y ex asesor de Zapatero, Miguel Barroso, montó con el compañero Roures y otros. Comprada La Sexta por Antena 3 y agonizando el diario Público, enmudecen los dos altavoces que podrían librar batalla en favor de la catalano-andaluza. Y sabido es que el grupo Prisa, una vez repuesto de la desorientación inicial, ha depositado su voto en Rubalcaba, como siempre,