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| DE CAMINO A CASA |
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| Laura Marti |
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| 1 de enero de 2012 |
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| DE CAMINO A CASA |
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2012: ¿Qué será, será?
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2012 va a ser un año duro, no exento de incertidumbres y sacrificios. En cierto modo, un punto de inflexión en la reciente historia de nuestro país, también para naciones vecinas.  |
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Tras la resaca de una Nochevieja que la mayoría de los españoles ha celebrado en
sus hogares, sin ánimo -o sin medios- para festejarla en la calle, llega el
inevitable momento de hacer propósito de enmienda para este
2012 que estrenamos.
Resulta gráfico cómo los
deseos que los españoles formulábamos tradicionalmente en estas fechas (desde
paz para el mundo hasta perder los kilos cogidos de más esta Navidad) han
quedados postergados ante un panorama inquietante.
2012
va a ser un año duro, no exento de incertidumbres y sacrificios. En
cierto modo, un punto de inflexión en la reciente historia de nuestro país, como
también lo ha de ser para todas las naciones de nuestro entorno. Debemos ser
conscientes de la trascendencia del momento histórico que vivimos para
aprovechar la ocasión y corregir los errores que nos han llevado a esta difícil
situación.
A medida que conocemos los entresijos de una crisis
financiera que ha producido la debacle de los mercados, el hundimiento de
numerosas economías nacionales, la paralización del proceso de integración
europea, la caída de mitos empresariales y la ruina de millones de familias, se
hace más patente que la raíz de esta crisis, la causa última de los males que
aquejan a nuestra época, es fundamentalmente moral.
El materialismo
egoísta, el consumismo desenfrenado, el afán desmedido de lucro han suplantado
en nuestra conciencia colectiva los valores que antaño cohesionaban la sociedad
de nuestros padres: la familia, el trabajo duro, el respeto al orden, la unidad
del país y el sentimiento de pertenencia.
Este último medio siglo
ha traído consigo avances importantes que han redundado en una mejor calidad de
vida y en una mayor justicia social. Sin embargo, los progresos en alimentación,
medicina, cultura, derechos humanos, condiciones laborales, igualdad,
participación política, vivienda, transporte o comunicación, por poner algunos
ejemplos, no tienen por qué ir reñidos con la preservación y estima de valores
esenciales como la solidaridad entre los individuos y los colectivos, el
esfuerzo y la honradez en el desempeño del trabajo con que cada cual contribuye
al engranaje social o la honestidad en el ejercicio de las responsabilidades
públicas.
Hemos creado un mundo en el que se vive mejor, no cabe
duda, pero en el que paradójicamente nos sentimos vacíos y casi huérfanos. El
consumo de bienes materiales -en su mayoría superfluos- ha colmado nuestras
vidas hasta el punto de hacernos olvidar la calidez del trato personal o la
felicidad de un día de excursión con la familia, así como despreciar el saber
que esconden las palabras de nuestros mayores, el entretenimiento de una alegre
conversación, o la emoción de un hermoso atardecer en el
horizonte.
2012 será un año de ajustes y recortes
inevitables si queremos conservar nuestro actual modo de vida, y será más fácil
sobrellevarlo si aprendemos a convivir y aunar esfuerzos, si nos determinamos a
trabajar más y mejor en nuestros empleos, a prescindir de lo accesorio, si
comprendemos el valor meramente instrumental del dinero, si pedimos que al
actuar no se dejen de lado los principios y nos acordamos de cuidar también el
espíritu.
Es nuestra oportunidad de renunciar al hedonismo y a la
conformidad para centrar la atención en lo realmente importante: la educación de
nuestros hijos, la familia como escuela de valores, la prosperidad de nuestros
negocios, la eficacia y calidad de los servicios públicos, la transparencia e
integridad de nuestros representantes políticos, la solidaridad entre naciones y
personas o el uso racional de los recursos
naturales.
2012 será, en efecto, un año de retos,
no solo para un Gobierno, una empresa o una institución internacional sino un
auténtico desafío para la sociedad en su conjunto, de la que todos formamos
parte importante. Y el darnos cuenta de ello y asumir no solamente exigir
responsabilidades en el camino es lo que hará que éste se convierta en un año de
bienes.
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| COMENTARIOS |
| lunes, 23 de enero de 2012 |

excelente  |

Extraordinario articulo y que razon, deberias potenciar tu presencia en redes sociales, para si intercambiar más opiniones con los lectores. Gracias.
# Publicado por: edmundo garcia mira
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| domingo, 01 de enero de 2012 |

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Hola Laura, que razón tienes, ojalá sea así y este 2012 no sea un año mas perdido, sino un nuevo comienzo para todos. Creo que es importante transmitir un mensaje de optimismo y tus palabras reconfortan al leerlas, gracias por los animos. Un abrazo
# Publicado por: Mónica
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