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LOS MODERADOS |
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Ya se comprobó en 1998, y Pedro Arriola estaba allí, que el "diálogo" con ETA-Batasuna y la "moderación" frente a las exigencias abertzales no traen nada bueno para el PP ni para España. |
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Rajoy ha acertado y se ha retratado muy favorablemente cuando,
como
ha recogido Ana Isabel Martín en El Semanal
Digital, ha dejado claro que "para mi Gobierno no habrá españoles
buenos y malos. Habrá españoles, todos iguales, todos necesarios, todos dignos
de respeto, todos capaces de ayudar en la tarea común" y del problema
terrorista sólo ha mencionado a las víctimas. Someterse a las exigencias de ETA
y su terrorismo no está en la agenda del nuevo Gobierno, como por otra parte es
lógico para todos los españoles de bien, sean cuales sean sus
siglas.
Ilegalizar Amaiur será un
acierto
Sorprende por tanto no poco la posición del alcalde de
Vitoria, Javier Maroto, del Partido Popular, quien ha afirmado
que sería "un error" ilegalizar a Amaiur. Es conocida la intención de
UPyD y Rosa Díez de instar la ilegalización de las siglas
batasunas autorizadas durante la era de Zapatero; sigue en
vigor la Ley de Partidos que permitió ya en época de José María
Aznar la ilegalización de algunas de las siglas institucionales de
ETA-Batasuna. Puede haber quien de buena fe crea que Amaiur y Bildu no son la
continuación parcial o total de Batasuna por otros medios, pero lo que no parece
muy razonable es olvidar qué gran victoria para España y qué derrota para los
asesinos fue la ilegalización de Batasuna y demás. Sobre todo cuando el
protagonista del olvido representa al partido de Miguel Ángel
Blanco, y
por muchas que sean las intimidades municipales en Vitoria entre PP y los
abertzales marxistas.
Batasuna, se llame como se llame, no es un
partido como los demás, y para serlo necesita no ya dejar de practicar el crimen
sino renegar de él y de todas sus consecuencias. Cosa que ETA no desea que sus
acólitos en las instituciones hagan, y eso lo saben bien los vascos y lo sabemos
bien los navarros, sin que en torno a esto quepa repartir medallas de fidelidad
a lo políticamente correcto ni de moderación.
La
meta, que ETA desaparezca y las provincias vascas sean como las
demás
Acierta el presidente del PP en el País Vasco,
Antonio Basagoiti en una entrevista concedida al diario
abertzale Deia, donde queda claro –por si alguien estaba dando elementos para
dudar- que Mariano Rajoy, "hará lo sensato y lo necesario
para que ETA desaparezca por completo". Formalmente
es correcta la oferta hecha a los socialistas vascos de López
de apoyarles para que agoten la legislatura, y evitar unas elecciones
anticipadas que, con el hundimiento del PSOE, podrían ser un triunfo de la ETA
electoral. O no, si se cambia el actual estilo de juego.
Claro que, en el
fondo, lo que hay que hacer es definir sin miedo los objetivos. Ante todo, si el
PSOE baja hay que preguntarse por qué el PP, tras una ya larga cura de suavidad,
blandura y moderación, no recogió esos votos y ni siquiera partes de ellos. El
PP tuvo en un tiempo la meta de gobernar también la
región vasca y la navarra en, por y para España. Además, si la meta es
también que ETA desaparezca, hay que recordar lo mucho que eso ya contribuyó la
anterior ilegalización de los criminales, y si algo malo puede decirse de ella
es que fue incompleta, lenta y no tan honda como pudo ser, y eso es algo que ya
pedíamos al candidato Rajoy en 2004, antes del retroceso
zapateril. Queremos una España libre, que es una España sin el chantaje
terrorista (no sólo con el paripé de la tregua) y con un PP que no esté excluido
de ninguna de sus partes.
El problema no es que
se agote la legislatura, sino cómo termina
Tiene razón
Alfonso Merlos al
volcarse en apoyo de la iniciativa del Foro de Ermua, de realizar un censo
de "vascos ausentes". Muchos miles de vascos, a lo largo de cuatro décadas, han
abandonado sus provincias de origen perseguidos de un modo u otro por ETA y por
sus socios políticos, sindicales y culturales. No es sólo el amplio número de
los que han huido de la muerte, sino el aún mayor de los que han escapado de la
vida minorizada bajo el yugo totalitario del sistema abertzale.
Tanta
palabrería con los derechos humanos de los asesinos para luego terminar dando
por bueno, santo complejo progre, el lavado de cerebro colectivo, el cambio de
identidad, la persecución y en definitiva la radical
transformación del País Vasco y de Navarra, construida desde el franquismo sobre
el miedo y los delitos de ETA. Además de que todos los delincuentes y
todos los cómplices reciban y cumplan sus penas es hora de que todos los cambios
que ellos desearon sean invertidos y deshechos, y de que vuelvan todos los que
huyeron de ellos, y de que las siguientes generaciones sean educadas en la
libertad de elegir que hasta ahora ha faltado y que explica la evolución
política, social y cultural de estas sociedades.
Que
López termine o no su legislatura da igual. Importa hacia dónde
se orientan las provincias vascas, y Navarra, eimporta
si siguen prevaleciendo el miedo, abrazado a los complejos, o si triunfa la
libertad. Empecemos por un censo electoral libre, y esperemos que no
asuste a ningún moderado si por moderación se entiende la total o parcial
aceptación de las imposiciones del adversario.
Esto no es Irlanda… y esto no es 1998 (algo habremos
aprendido)
El 11 de diciembre de 1998, en medio de otra
tregua-trampa, en el transcurso de otro proceso de estafa política (el de
Loyola), y con el PP de Aznar en su primera legislatura los
etarras y batasunos Arnaldo Otegui, Rafa Díez,
Íñigo Iruin y Pernando Barrena se
entrevistaron con un grupo de representantes de Aznar, entre
los cuales estaba el marido de Celia Villalobos, el sociólogo
Pedro Arriola. Conocida por su visión progresista del aborto
Villalobos, Arriola lo es por su eterna
recomendación de centrismo y moderación, y ambos por cobrar suntuosamente del PP
a cambio de recomendarle que renuncie a sus ideas y principios y dé por buenas
las del centroizquierda.
Nunca los contactos con
los batasunos han llevado a nada, y si en 1998 podía haber alguna duda de
posibles similitudes con Irlanda todas las muertes, la mentira y la falta de
libertad que han seguido a aquellos "contactos" son suficiente demostración de
que ETA es un grupo delictivo que tiene que ser extirpado como lo sería
cualquier otra banda, y el País Vasco una región cuyos ciudadanos tienen los
mismos derechos y deberes que todas. Ni esto es Irlanda, ni el tiempo pasa en
vano, ni la autodesignada moderación –que a veces parece otra cosa- ha dado
nunca al PP resultado alguno frente a los abertzales, armados de cetme, de
hisopo o de chequera. Las consecuencias son
claras.
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