¿Bagatelas, asuntos de menor importancia? Ya, ya. Cierto, un país con 5 millones
de parados no está para florituras. Por supuesto que lo importante es resolver
la economía y hacer que la cifra de paro descienda. Nadie lo duda. Pero en los
partidos cada cual tiene su función, y sus maquinarias profesionales deben estar
engrasadas, pieza a pieza, para que el resultado final sea el adecuado.
Y no se olvide: Rajoy necesita ganar con mayoría absoluta cuando
se abran las urnas. Así que la relajación no es un camino aceptable.
Pues bien, al meollo. Este fin de semana la comunicación popular volvió
a mostrarse grogui, al menos al nivel que requiere la alternativa. Si no fuera
por el desastre Zapatero y su efecto rechazo, que lo arreglan todo, la
verdad es que algunos traspiés populares ante la opinión pública serían para
echarse a temblar.
¿A qué cerebro genovés se le ha ocurrido que la foto
repartida del encuentro entre Hillary Clinton y Mariano Rajoy haya
sido precisamente la de dos mandatarios sentados con dos intérpretes a su lado?
Vean el contraste entre la fotografía del líder de la Oposición y las
transmitidas por Zarzuela y Moncloa del Rey y Zapatero, ambos en
soledad con la "amiga americana" por más que Clinton hable sólo en
inglés.
Se dirá, como excusa, que la cita de Rajoy con Miss
Clinton fue en la Embajada de Estados Unidos en Madrid y que el PP no
pudo "controlar" el material gráfico que salió de allí. Mal pretexto. Porque en
este tipo de encuentros se negocia todo --hasta el jamón ibérico, regalo del
popular extremeño José Antonio Monago, que se llevó a Estados Unidos la
mandataria norteamericana—, y mucho más los aspectos que transitan alrededor de
la imagen.
La foto de marras refleja, sobre todo, falta de meticulosidad.
Absurda a la hora de cuidar los detalles --significativos-- de una cita de tanto
calado mediático para el líder del PP.
IR
ARRIBA
|