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La ministra Elena Espinosa "ataca" a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, a quien responsabiliza del problema de los chiringuitos. |
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De Elena Espinosa se pueden decir muchas cosas, pero el mayor
elogio es su extrema lealtad a María Teresa Fernández de la
Vega por lo tanto, nadie le puede negar cierto arrojo y valentía a la
ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena
Espinosa, a la hora de entrar al trapo del enfrentamiento y polémica
que le "desune" con la Comunidad Valenciana a costa, esta vez, de los
chiringuitos playeros ahora como estamos en plena temporada
alta. Espinosa, es verdad, reconoce que el
problema para estos singulares establecimientos existe hoy en día, pero lo
reduce y limita únicamente al municipio de Valencia y culpa políticamente, de
paso, a su alcaldesa, Rita Barberá, a quien aconseja que "mire
al resto de España y vea" señalando así a la primer edil como origen principal
del conflicto.
Como viene siendo habitual en las últimos fines de
semana, el futuro de los chiringuitos playeros ocupa la portada de actualidad y
en este domingo se ha vuelto a repetir la historia "gracias" a unas perlas con
las que Elena Espinosa nos ha obsequiado durante una entrevista
a Europa Press Televisión. La ministra ha vuelto a recordar que en la Comunidad
Valenciana existen 380 chiringuitos y que únicamente existen problemas con 8
para después arremeter contra el consistorio valenciano "ahora, esta
prácticamente todo solucionado o en vías de solución, excepto unos temas muy
concretos de la provincia de Valencia, donde habíamos llegado incluso a acuerdos
con los propietarios de las instalaciones y tuvimos dificultades con el
ayuntamiento para que después les dieran la licencia de obra correspondiente a
lo que aquí se había pactado".
Pero pese al clamor popular,
Espinosa ha vuelto a negar la mayor asegurando que no hay
problemas con los chiringuitos, que los temas que quedan son absolutamente
excepcionales y que seguiremos dedicándole todo el esfuerzo posible para
solucionarlo lo mas rápido posible y que no vuelva a generar ningún tipo de duda
a nadie ni a la actividad empresarial ni, por supuesto, al ciudadano. Somos
conscientes de que se puede convivir, cumplir la ley y vivir en completa
armonía". La ministra ha venido a responsabilizar al Ayuntamiento de la actual
falta de acuerdo porque, ha afirmado, en su ministerio "nos hemos comprometido a
seguir hablando con los propietarios hasta que se pueda llegar a un acuerdo".
Y, claro, no han faltado los ataques a Rita Barberá.
"Necesitamos que el Ayuntamiento de Valencia mire para el resto de España y vea.
Esto es como el que conducen en sentido contrario: que mire para él que es el
que lo hace mal y no para el resto de la ciudadanía, que cumple la ley y
circulan con normalidad". Sobre la invitación de la alcaldesa de Valencia a
comer paella en los chiringuitos de la ciudad para que "vea la barbaridad que va
a hacer" si decide mantener la resolución de que los restaurantes no superen los
150 metros cuadrados, la ministra considera que hubiera sido más fácil de
arreglar en los "cientos y cientos" de reuniones que se han tenido. Para
terminar, y con alarmante desprecio a los chiringuitos, sentencia: "Yo, desde
luego, no me vendo por unos granos de arroz, aunque me guste".
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