Los doloridos lamentos del Gobierno ante la dureza de corazón del PP conmueven hasta las piedras. Zapatero, De la Vega, Salgado y Blanco salmodian desde hace días una triste letanía en la que sobresalen acusaciones como insolidarios, desleales, irresponsables, insumisos... Incluso tachan a Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy de rebeldes contra la causa democrática. Según sostienen los dirigentes socialistas, criticar y rechazar con firmeza un acuerdo del Congreso, como es la subida del IVA, es un acto de rebelión que no se da en ningún país democrático. ¡Mosquis!, no parecía que disgustarse por pagar más impuestos pudiera rozar el Código Penal.
Pero según esta novedosa teoría democrática del PSOE, los primeros en azuzar la rebeldía son los propios socialistas, pues en lo que va de Legislatura han incumplido ya varios acuerdos parlamentarios tomados por amplia mayoría. Para los desmemoriados conviene recordar que el Congreso ha aprobado en varias ocasiones la supresión de los ministerios de Vivienda e Igualdad, de una Vicepresidencia y del 25% de los altos cargos del Gobierno. ¿Ha cumplido Zapatero con la petición de la mayoría parlamentaria? No, desde luego. ¿Significa que el presidente es un rebelde?
Con esto de subir el IVA el Gobierno se ha metido en un berenjenal que empieza a asustar al propio PSOE. De Europa no llegan más que veladas advertencias y comentarios circunspectos sobre la fiabilidad de las cuentas de Salgado. Ayer mismo, el nada sospechoso Joaquín Almunia le recordó a los de Moncloa que sin reducir drásticamente el gasto no hay IVA que valga. Y de puertas adentro, el sordo rumor airado de los consumidores va en aumento, sobre todo en los sectores que tradicionalmente vota socialista. Ferraz teme que el partido se deje decenas de miles de votos en la gatera del IVA y que las elecciones próximas, las catalanas y las municipales, terminen en debacle, preludio del fin.
Por todo ello, no cabe descartar que Zapatero, experto consumado en virar según sople el viento, dé un golpe de timón y congele la subida del IVA para la mayoría de los artículos. Algo así como un maquillaje que le permita calmar los ánimos sin que parezca una rectificación. Es verdad que el PP se apuntaría una gran victoria, pero Zapatero lograría salvar los muebles de la riada. Que no es poco. Mientras tanto, hoy asistiremos a otra de esas sesiones parlamentarias de trámite, pues no parece que los del PNV y los de Coalición Canaria pongan en riesgo los suculentos cheques que aún le adeuda el Gobierno votando a favor de los "rebeldes" del PP.