A las pocas horas de morir Delibes, Internet se llenó de textos y ensayos del escritor que los internautas rescataron con celeridad de las hemerotecas y archivos más diversos. Entre los artículos exhumados destaca por su actualidad uno sobre el aborto, publicado en 1986, año en el que aún coleaba la polémica sobre su despenalización. Delibes se tenía por progresista cuando esa palabra significaba defender al débil y el pacifismo; es decir, antes de que la expropiaran los ideólogos de la izquierda que justificaban la violencia revolucionaria como instrumento político.
Aquella apuesta ética consistía en defender al obrero frente al patrón, al niño frente al adulto, al negro frente al blanco. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte y cualquier forma de violencia. Hasta que el feminismo radical, que halló acomodo en la socialdemocracia por intereses electorales, exigió el aborto libre. El progresismo oficial ya no tuvo en cuenta que "la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carece de voz y voto, y políticamente era irrelevante". Ahí se corrompió aquel ideario y aquellos ideales que velaban por los marginados, los perseguidos y los que no tenían voz. Por eso Delibes escribió: "Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a las indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado".
Merecía la pena rescatar este texto de don Miguel, cuya autoridad moral y magisterio ético están a años luz de las banderías, las sectas o los partidismos. Aunque no se haya subrayado en los muchos homenajes que se la han tributado este fin de semana, Delibes fue hombre de profundas convicciones religiosas y si sentía náuseas ante aquella despenalización del aborto de hace 25 años, ¿qué no habrá sentido en los últimos meses de su vida ante los "progresistas" que han elevado el aborto a la categoría de derecho?Es probable que muchos de éstos no hayan leído una sola línea de Delibes, un autor conservador a fin de cuentas. Sería peor, sin embargo, que entre los abortistas haya lectores de su obra: significa que no han entendido nada o que lo han leído con los ojos cerrados.