Hasta los laicos tienen súbitas revelaciones sobrenaturales y son tocados por la gracia del milagro. Porque es un verdadero milagro que el Sindicato de la Zeja haya visto la luz tras ocho años de ceguera y haya descubierto que lo de Afganistán es una guerra de libro, con bombas, tanques, aviones de combate, helicópteros de ataque y... miles de muertos, muchos de ellos civiles inocentes.
Ocho años han tardado estos panfleteros de la Zeja en admirtir la evidencia. Durante esos ocho años, se hartaron de gritar que Afganistán no tenía nada que ver con Irak, que se trataba de una "misión humanitaria" y de "reconstrucción", que el objetico era rescatar a las mujeres afganas de las garras de los talibán. En definitiva, que si España estaba en aquel berenjenal era para repartir caramelos entre los niños y cambiar el burka por el traje chaqueta.
La impostura de la Zeja, otra más que añadir a esa siniestra lista en la que también figuran las injurias a las víctimas de la dictadura castrista, entró en crisis después de que Zapatero anunciara un envío suplementario a Afganistán de quinientos soldados. El presidente socialista se ha entregado sin reservas a Obama y cumple los deseos de éste como si fueran órdenes. Algo así como hizo Aznar con Bush, pero cambiando los pies sobre la mesa por un desayuno de oración. Y eso no ha gustado a los cejijuntos.
Algunos párrafos del manifiesto que difundieron ayer revelan hasta qué punto los rentistas de la Zeja han dando un vuelco radical, ya digo que sobrenatural: "Algunos intentan presentar la ocupación liderada por Estados Unidos como una misión de paz y reconstrucción, cuando la triste realidad es otra"; "No se puede justificar el derramamiento de sangre inocente que la población civil afgana está pagando por culpa de la presencia militar extranjera"... En consecuencia, piden al Gobierno que "anule el envío de tropas y que retire inmediatamente los efectivos que actualmente participan en esa guerra". Una de las firmantes, la dirigente del PCE Felicitas Velázquez, ha sido aún más explícita: "La de Afganistán es una guerra con las mismas connotaciones que la de Irak. Apostamos por que el movimiento ahora sea tan grande como fue el contrario a la guerra de Irak, ya que no hay ninguna diferencia".
Merecía la pena recoger con generosidad el núcleo de este manifiesto para confirmar que no se trata de un espejismo ni de un rapto de lucidez de unos pocos, porque están casi todos: Pilar Bardem, Willy Toledo ese hombre, Rosa Regás esa mujer, el matrimonio ese de Granada, Wayoming, en fin, lo más granado de la intelectualidad.
¿Tendrá algo que ver esta súbita conversión con las elecciones en ciernes y a medio plazo, en las que IU se juega su pase a la clandestinidad? No es casual que la plana mayor o lo que queda de esa izquierda radical hecha añicos figure entre los promotores del manifiesto, con Cayo Lara a la cabeza. ¿A ver si no se trata de un milagro, sino de un movimiento táctico en beneficio del proletariado?