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Un ex de Patricia Conde podría haber elegido a otra componente de SLQH como pareja. |
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Todavía estamos en ascuas porque no sabemos si la historia es cierta o no. Pero,
de confirmarse, sería el segundo bombazo de la semana. Nos referimos a la
posibilidad de que dos de las guapas trabajadoras de SLQH hayan ocupado el
corazón del mismo hombre. Eso sí, sin coincidir en el tiempo porque entonces,
además de frotarnos las manos, veríamos correr la sangre.
Nos referimos
al jugador del Getafe Miguel Torres. Un atractivo moreno que se
está empezando a hacer más conocido por las mujeres con las que se le relaciona
que por los taconazos que da al balón en el campo. Y es que al del Getafe se le
ha señalado incluso como ex novio de Ariadne
Artiles; después de que ésta se separase de
Fonsi Nieto.
A Torres
se le relacionó hace unos meses con Patricia
Conde, presentadora de SLQH y compañera de la mujer a la que,
según cuentan, ronda ahora Miguel. Menos mal que lo suyo con
Conde tan sólo duró unas semanas - a la ex de
Dani Martin se la ha visto ya acompañada de
otro chico-, porque si no podrían volar cuchillos.
Torres, o eso cuentan, podría tener su objetivo puesto
en la sustituta de Pilar Rubio en SLQH,
Cristina Pedroche. Dejando atrás su afición a
las rubias, es a esta morena de 21 años a la que Miguel podría
estar mimando y atendiendo. Al menos aseguran que se les ha visto por varios
lugares de Madrid muy atentos al uno con el otro. Incluso hay quien habla de un
furtivo beso.
Un nuevo romance entre periodista y futbolista que pasaría
a unirse al que protagonizan Sara Carbonero e
Iker Casillas. ¿Qué pensará el ex novio de
Sara de este cambio? ¿Y de que saquen imágenes de él en
televisión? Hombre discreto donde los haya, no le ha tenido que hacer nada de
gracia que se hable de su crisis sentimental, en vez de su trabajo en Radio
Marca.
Supuesta
Crisis
Y de relaciones que empiezan y acaban a otras que
se podrían estar tambaleándose. Se trata de la supuesta crisis por la que
atravesarían Gonzalo Miró y Amaia Montero poco
después de superar los tres meses de noviazgo. Una sonada bronca en la calle
sirvió para dar la voz de alarma y a esa, dicen, le han seguido otros posibles
roces.
Este amorío resultó todo un desconcierto. Nadie nos la
esperábamos. Incluso a algunas personas de su círculo nos dicen que les cogió un
poco de sorpresa. ¿La explicación? Aunque Gonzalo y
Amaia se pusieran ojitos, el fuerte carácter de los dos no
hacía pensar en que la cosa cuajase.
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