Luis García Sáez, "llámame Luigi", también
tiene bigotes, terminados en finas guías que tratándose de un catalán quieren
ser dalinianas. O los tenía, al menos, en 1999, cuando su nombre y figura
saltaron a la Prensa y a los juzgados por una estafa de 4.000 millones. Luigi,
otro que en el apodo lleva el ADN, fue diputado socialista y, después,
conseguidor de obras y recalificaciones en varios ayuntamientos socialistas de
Cataluña, desde Barcelona hasta Santa Coloma, pasando por Esplugas, Gerona,
Badalona, San Feliú, Castelldefels y "altres" que sería largo de enumerar. No
menos de una docena de alcaldes y cargos del PSC estuvieron implicados a
aquellas estafas municipales de hace diez años, pero curiosamente el asunto se
archivó presurosamente en 2001. Con estos ejemplares antecedentes,
todo apunta a que Luigi es la joya de la cuadrilla, el cerebro de la red o,
mejor, el padrino de esa amplia y bien amigada familia de socialistas y
nacionalistas catalanes que se tapan unos a otros como buenos socios. Se diría
que es la síntesis perfecta entre el "Don Vito" y "El
Bigotes" de la trama Gürtel, pero con la "superioridad moral" de ser de
izquierdas, aunque rico, que dirían Sting y
Bosé. Tal vez por eso, porque siendo "progre" se
tiene derecho a la aureola de la inocencia, a Luigi no le han paseado con las
manos esposadas a la espalda o en posiciones inverosímiles. Tal vez por eso, la
detención del padrino de Santa Coloma no se ha retransmitido en directo en el
Telediario de las nueve. Tal vez por eso, en fin, ningún periódico de acreditada
fama investigadora ha publicado las conversaciones telefónicas de Luigi con sus
amigos, sus alcaldes preferidos, su sastre o su asistenta. ¿Será
Luigi igual de expansivo con sus sentimientos más íntimos como "El Bigotes"? Es
una lástima que le hayan dado vacaciones al filtrador de los sumarios de
Garzón.
IR
ARRIBA
|