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COSTE EFECTIVO |
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Por cada trabajador que deja de fumar, la empresa se ahorra 3.400 dólares en productividad, reducción del absentismo y bajas por enfermedad. |
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La
salud no es el mejor incentivo para abandonar la adicción al tabaco. Así lo han
demostrado los 878 empleados de la multinacional General Electric, que se han
sometido a una singular prueba para dejar de fumar.
La
voluntad de la mitad de los participantes para lograr este objetivo se reforzó
notablemente cuando hubo una recompensa económica por medio. En concreto, la
tasa de éxito fue tres veces superior en el caso de los trabajadores
"motivados", que los que no recibieron nada a cambio. El 15% de los
participantes del estudio se mantuvo "limpio" seis meses después de iniciado
este programa, por sólo el 5% de los que no tuvieron
recompensa.
El
incentivo propuesto fue de 750 dólares que se dosificó de la siguiente forma:
100 dólares era el premio recibido cuando se completaba el programa de
deshabituación, otros 250 se ganaban durante los seis meses siguientes y se
tenía derecho a los últimos 400 dólares cuando se demostraba que los análisis de
saliva y orina confirmaban que no se había encendido un cigarro en medio
año.
Al
parecer este tipo de incentivos son rentables, porque la compañía planea
extender esta fórmula a todos sus trabajadores en Estados Unidos para 2010. No
es filantropía, sino que el Centro para el Control y Prevención de la Enfermedad
de Estados Unidos calcula que, por cada trabajador que deja de fumar, la empresa
se ahorra 3.400 dólares en productividad, reducción del absentismo y de las
bajas por enfermedad.
La
multinacional, que emplea a más de 152.000 personas en Estados Unidos, gasta
cerca de 50 millones de dólares cada año en atención sanitaria para sus
empleados fumadores, cifra que no incluye los costes indirectos, como el
descenso de la productividad.
Los
resultados del estudio, promovido por el centro de salud estadounidense y
apoyado por las autoridades estatales de Pennsylvania, se publican en el New
England Journal of Medicine y ofrecen una nueva perspectiva a la hora de abordar
la deshabituación tabáquica que tantas campañas y recursos públicos
consumen.
San Valentín sin humo
Otro
gancho poderoso para dejar de fumar es el que la multinacional Pfizer ha
recordado este jueves de cara a San Valentín. Como se sabe, fumar
es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, que provoca cáncer,
envejecimiento de la piel y muchas otras patologías derivadas, pero es que,
además, esta adicción aumenta las probabilidades de sufrir disfunciones sexuales
en el hombre y en la mujer. De hecho, sólo hacen falta 20 cigarrillos diarios
para incrementar, por ejemplo, hasta un 60% el riesgo de padecer impotencia
sexual. En las mujeres el tabaquismo reduce la excitabilidad, dificulta la
lubricación vaginal y retarda el orgasmo, aseguran los expertos.