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LIBROS |
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| EN MANOS DE LA CASTA PARASITARIA |
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| Alarmante denuncia contra la manipulación política de la publicidad |
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| Carmelo López-Arias |
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Se trata de un proceso acentuado a partir de los años noventa, que uniformiza el mensaje y reduce al mínimo los modelos sociales, en una dependencia creciente del presupuesto público.  |
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| 26 de diciembre de 2008 |
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CUIDADO CON LOS ANUNCIOS |
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En los últimos años se ha acentuado la uniformidad de los mensajes y los modelos, y su dependencia directa o indirecta respecto al poder político. |
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PUBLICIDAD Y PODER POLÍTICO |
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Javier Benegas. Sociedad terminal. La comunicación como arma de destrucción masiva. Prólogo de Enrique de Diego. Rambla. Madrid, 2008. 134 pp. 8,90 € |
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¿Son los anuncios publicitarios tan inocentes como parecen? Hace tiempo
sabemos que no, y que responden a una estrategia cuidada hasta en los más
mínimos detalles -incluso en la comunicación subliminal- para conseguir su
objetivo de ventas. Y eso no tiene en principio nada de malo.
Pero
Javier Benegas aborda con una perspectiva novedosa su
evolución desde los años noventa, ciertamente preocupante porque es a la vez
causa y síntoma de una Sociedad terminal, como ha titulado el breve
ensayo recién publicado por Rambla, editorial que comanda Enrique de
Diego, prologuista también de este ensayo.
Esa evolución ha dado
lugar a un doble fenómeno. Por una parte, los mensajes ya no responden a una
tendencia social preexistente, sino que intentan crearla, y no sólo desde el
punto de vista estético, sino que, como señala el autor, interfiriendo "en la
transmisión de valores". Y por otro lado, los mensajes resultan cada vez
menos segmentados, en el sentido de que el número de modelos sociales a los que
van dirigidos se ha reducido de una rica variedad sobre la que trabajaban los
creativos hasta hace unos lustros, a prácticamente tres: jóvenes, adultos y
mujeres, considerados como un todo con apenas matices.
Si esto
respondiese a la libre decisión de las empresas que mediante su inversión
publicitaria buscan rentabilizar sus acciones comerciales, nos estaríamos
moviendo en la lógica del mercado. Pero hay algo más: Benegas
muestra la creciente dependencia del sector respecto al poder político. Las
administraciones públicas figuran en nuestro país entre los principales
anunciantes (en algunas comunidades autónomas, son el principal), con
publicidad institucional y con su capacidad para forzar a las empresas
concesionarias de concursos públicos a una publicidad para-institucional que es
en realidad pura propaganda política.
Esas grandes empresas, a través de
la subcontratación, trasladan el control político a las pymes, y a través de su
participación en medios de comunicación, logran de éstos la neutralidad
informativa: no hace falta la censura, basta con que ciertos asuntos pasen
desapercibidos mediante la ubicación y el tratamiento adecuados.
Al
poder, insiste el autor, le basta con que los anuncios reproduzcan "los mismos
esquemas de valores, estética y arquetipos" para que se induzcan en la sociedad
"roles convenientemente establecidos" que tienden a modelar una sociedad
conforme con el intervencionismo. De esta forma, lo que desde el punto de vista
de los dineros públicos no es más que despilfarro, ineficacia
y expolio, desde el punto de vista político contribuye a la "degradación
del sistema social, político y económico". En suma, estamos
ante "el imparable y creciente poder de las castas políticas" parasitarias,
a las que Benegas ve cada vez más alejadas del ciudadano, como
la presente crisis se está encargando de demostrar. Lo bautiza como
Deudalismo, esto es, una filosofía de la vida inspirada por el
paternalismo de Estado, que desincentiva el trabajo y el esfuerzo e impulsa
a los ciudadanos a endeudarse con dinero fácil, para luego presentarse como el
salvador de la situación... y culpar al libre mercado que previamente había
prostituido.
Esa "sociedad terminal" aún tiene solución, concluye el
autor, si los ciudadanos asumimos nuestras responsabilidades, conscientes de que
cuanto hagamos por sacudirnos la tutela de la casta parasitaria será sólo en
nuestro beneficio. Que no nos engañen, pues, con sus anuncios de gente feliz y
con "valores tan seductores como grandilocuentes... el ecologismo, el pacifismo,
la solidaridad y la igualdad", esta última entendida como uniformidad entre
individuos. Lo que hay detrás es un "auge imparable del nepotismo, la corrupción
y el clientelismo". Un simple dato lo dice todo: José Luis
Rodríguez Zapatero disparó la publicidad institucional un 457% entre
2004 y 2007. La crisis ni la olió, pero cómo enterrarla en propaganda
es evidente que sí.
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| COMENTARIOS |
| sábado, 27 de diciembre de 2008 |

La dictadura de las masas por unos cuentos  |
Muy buen libro y acertado. La masa nunca es critica, pues no piensa y menos en libertad. Teniendo el poder, se la adoctrina rapidamente y se le quitan los valores. Este pais es una RDA, con una injerencia del estado en todas las vidas, y en aquellaspartes que perteneces a una esfera intima. No hagas esto, haz, te daremosdinero, gasta, no leas... Y la stasi de los remedones y Os pepiños esta ahi porque quieren 8 millones de amaestrados. Pensar cuesta, asi que piensen ellos.
# Publicado por: Magar
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