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LIBROS |
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| GOLPE A LA CORRECCIÓN POLÍTICA |
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| De Prada, Castellani y cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI |
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| Carmelo López-Arias |
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Han pasado casi treinta años desde el fallecimiento de uno de los grandes escritores argentinos de todos los tiempos, pero al fin se publica en España: es el Chesterton de nuestra lengua.  |
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UN LUJO EN FONDO Y FORMA |
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Leonardo Castellani. Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI. Prólogo, selección y notas de Juan Manuel de Prada. LibrosLibres. Madrid, 2008. 334 pp. 18 € |
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"El Chesterton de la lengua española": bajo este lema ha entrado en
nuestro país un autor que no debería necesitar presentación ni analogías. Pero
la realidad es la que es, tan inexplicable como que Leonardo Castellani
(1899-1981) aún no estuviera publicado en España. Habían llegado hasta nosotros,
a cuentagotas, las ediciones argentinas: insuficientes para hacer salir al autor
de los círculos de iniciados, pero suficientes para crear en torno a su obra
círculos de auténticos devotos.
Por fortuna uno de ellos es Juan
Manuel de Prada, quien le cita con profusión en sus artículos de
ABC. Y ahora llega Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo
XXI, una selección de artículos de Castellani preparada por De
Prada junto a un interesante aparato de notas y un sugerente
prólogo.
"¡Señor, me rindo!"
Lo
primero es presentar a Castellani, jesuita argentino de extraordinaria
inteligencia que fue preparado por todos sus maestros para importantes
empeños académicos. Filósofo y teólogo por la Gregoriana de Roma y psicólogo por
la Sorbona de París, políglota, dominador hasta el detalle de la exégesis
bíblica y de la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino, lo
tenía todo para el "triunfo" en términos eclesiásticos... salvo que para él la
Iglesia era más importante que ese triunfo. Su implacable denuncia del
fariseísmo, su implicación en las batallas políticas del nacionalismo argentino
y –todo hay que decirlo- su carácter atrabiliario, difícil y poco dado a las
soluciones consensuadas y a la obediencia religiosa, determinaron un largo
conflicto con la Compañía de Jesús, hasta su expulsión y la suspensión de
funciones eclesiásticas: durante años no pudo decir misa en
público.
Quedó tan marginado que en ocasiones trabajó como camionero u
otros oficios manuales, y hubo días en que no le llegaba casi ni para comer.
Sólo conservaba su Fe, un perpetuo afán por polemizar en defensa de la doctrina
católica, y el bálsamo para cualquier escritor: miles de libros a su alrededor,
y su pluma, enriquecida por la experiencia del dolor que suponía, para un hombre
de intrínseca vocación sacerdotal, verse así relegado. No recuperó el ministerio
hasta 1966, pero recibió, como premio a su fidelidad al sacerdocio incluso en
las peores dificultades, el don de morir nada más terminar de decir misa. Al
separarse del altar, ayudado por dos personas (tenía 82 años y dificultades para
andar), se sintió mal, miró al cielo y antes de derrumbarse proclamó, sabiendo
que llegaba su momento: "¡Señor, me rindo!". Digno final para un hombre que,
como se ha dicho, vivió peleado con todos, salvo con Dios.
El Chesterton de la lengua española
Ésa fue, en
rasgos sumarios, la vida de Leonardo Castellani, tan apasionante y
agitada que su biografía, escrita en Argentina por Sebastián Randle y que
en 903 páginas sólo abarca hasta 1949 (es de suponer que no tarde en aparecer la
segunda parte), fue un auténtico hit. Nos queda ahora examinarle como
autor.
Se le ha calificado como "el Chesterton de la lengua
española", y De Prada le considera el mejor escritor católico en nuestro
idioma de todo el siglo XX. Nadie que se acerque por primera vez a
Castellani considerará hiperbólicas ambas afirmaciones.
Sobre todo
por una razón: porque al empeño apologético (que nuestro autor comparte con
decenas de grandes polemistas de la Iglesia, clérigos o laicos),
Castellani une el genio literario que derrochó también en novelas y
cuentos de valor, como sus célebres Camperas, joya de la narrativa
corta argentina. De ahí que enganche, de ahí que entusiasme, de ahí que,
como pasa con Gilbert K., no se conozcan descontentos tras leerle, ni
siquiera entre quienes rechazan su visión de las cosas. Escribe con genio y
donosura, y cuando critica es incisivo y caritativo a la vez, a pesar de que su
humor es socarrón y corrosivo, menos sutil que el de
Chesterton.
Además, como el inglés, el argentino era capaz de
tocar con la misma profundidad todos los temas, desde la exégesis del
Apocalipsis (su principal aportación teológica) a la refriega desde la prensa
diaria contra un ministro o un director general por cosas que nos son familiares
en la España de José Luis Rodríguez Zapatero, como quitar
crucifijos de las escuelas. La selección de De Prada incluye
artículos políticos, y arranca por ejemplo con un ensayo magistral sobre el
liberalismo rousseauniano (Castellani, convencido anti-estatista, censura
la antropología del buen salvaje, que desemboca en el totalitarismo);
juicios sobre temas españoles, y ahí está su extraordinario y sugerente "Sobre
tres modos católicos de ver la guerra española", escrito en 1937, con la
contienda civil en su punto clave; crítica literaria, y son para no perderse sus
opiniones sobre José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, James
Joyce o Jean-Paul Sartre (a estos dos últimos los destroza), con
bonitos elogios a Hilaire Belloc, León Bloy o el humorista P.G.
Wodehouse; asuntos de ortodoxia y heterodoxia católicas, como sus
distinciones entre la moral y la moralina, o la ridiculización de la teología de
su compañero de orden Pierre Teilhard de Chardin, hoy desacreditado pero
que en 1968 era el no-va-más de lo chic progre; y temas varios como los
educativos (fue un visionario sobre los problemas que hoy nos ha traído la
ideología de la Logse, por ejemplo) o los sociales (con una crítica –citemos por
caso- a la continua conmemoración del Día de Esto y el Día de Aquello, que hoy
la logomaquia de la ONU ha dejado pequeña respecto a su tiempo).
Leer a
Castellani es un descubrimiento. De una obra y de un autor. Va a dar
mucho que hablar ahora que, un cuarto de siglo después de su muerte, se le hace
justicia en España con esta primera publicación.
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| COMENTARIOS |
| miércoles, 03 de diciembre de 2008 |

Gracias, Prada  |
Compré el libro en cuanto lo vi en la librería, porque desde hace algún tiempo las continuas menciones de Prada en sus artículos me tenían en vilo con Castellani. Prada nunca me había defraudado con sus recomendaciones literarias, y esta vez ha colmado por completo mis expectativas. Castellani es un escritor GRANDIOSO. Y esta reseña le hace justicia.
# Publicado por: Javier
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