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OBITIUARIO EN EL MUNDO
Pedrojota se une al homenaje por la muerte del amado Soseki
Elsemanaldigital.com
No se atrevió a publicarlo como obituario en las páginas de esquelas pero si le dedicó una página en la sección de cultura como homenaje al felino que deja hundido a Sánchez Dragó.
1 de diciembre de 2008 Imprimir este artículo Enviar a un amigo Aumentar texto Reducir texto
LUTO POR SESOKI
Sánchez Dragó hablaba de Soseki como del gato más famoso de España porque salía con él en televisión, era protagonista del zapeo e incluso salía en YouTube.
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Por el interés que suscitó la muerte del gato Soseki, recogemos íntegro el obitiuario publicado este lunes en el diario El Mundo:

"No es fácil escribir con los ojos anegados en lágrimas. No es fácil escribir con dos comprimidos de trankimazín en el cuerpo. No es fácil escribir cuando se está sonado. No es fácil escribir con 72 horas de insoportable dolor a cuestas y sabe Dios cuántas más, o días, o semanas, o meses así, por delante. No es fácil escribir después de asomarse al horror. No es fácil escribir -dicen- después de Auschwitz. No es fácil escribir, en efecto, cuando el sentimiento de culpa nubla la inteligencia y desgarra la conciencia. No es fácil escribir cuando un ser inmensamente amado que te amaba inmensamente muere y tú has sido el instrumento involuntario de esa muerte. No es fácil escribir cuando, para hacerlo, se aprieta la tecla de encendido del ordenador y lo primero que aparece en su pantalla es la imagen de la persona que se ha ido para siempre. No es fácil escribir, en suma, cuando no se tienen ganas de vivir.

¿Exagero? No. ¿Exageraba Umbral en el mejor de sus libros? Mortal, como el suyo, y tigre es mi dolor, porque atigrado, y no rosa, era el ausente cuya presencia ha llenado, uno a uno, todos los instantes de mi vida a lo largo de los dos últimos años. ¿Se puede querer a un animal como a un hijo, como a una madre, como a un padre, como a un amigo? Se puede. Doy fe.

¿Persona? Sí, aunque sólo (¿sólo?) fuese un gato, porque persona es todo lo que tiene alma, y Soseki la tenía. Quien lo trató, lo sabe. Era -¿es?- el ser más noble, más bueno, más simpático, más sensible, más inteligente e, incluso, más guapo que he conocido. Parecerá, una vez más, que exagero, pero quien exagera, miente, y yo no estoy mintiendo. Digo mi verdad.

Sus amigos, quienes lo conocieron, comentaban: no es un gato, no hay gatos así, es un ángel encarnado, es vuestro ángel de la guarda, está aquí para protegeros, para enseñaros...

Nos enseñó, en efecto. Nos enseñó a amar. Así de simple, así de claro.

Y yo, sin embargo, en el último instante de su vida, cuando la mano de hielo de la muerte se cernía sobre él, no supe protegerlo, no estuve a la altura de lo que las circunstancias exigían ni de la ciega confianza que había depositado en mí. Le fallé, le fallé, le fallé... ¡Dios! Rasca, cruje, duele, hiere. Nunca me he sentido tan mal.

Sentimiento de culpa, decía. ¿Por qué hice lo que hice? ¿Por qué no hice lo que no hice? ¿Y si hubiera hecho tal cosa ¿Y si no hubiera hecho tal otra? ¿Y si, y si, y si...?

Lo sé, lo sé. Es el fatum. Es un accidente. Sin volición no hay culpa. ¿Pero no es culpable la negligencia, la distracción, la falta de reflejos? No me absuelvo, no me perdono. ¿Qué penitencia debo cumplir para que Soseki me perdone y me absuelvan las personas a las que se lo arrebaté?

Naoko, sin ir más lejos. Era su bebé, quiere que tengamos otro -humano, hijo nuestro- y creía que Soseki lo vería nacer, se metería en su cuna, vigilaría su sueño, jugaría con él y estaría, hasta mi muerte, con nosotros.

Mi conciencia no puede soportar cuatro dolores simultáneos: el de ella, el mío, el de Soseki -dos minutos de espantosa agonía y un futuro de felicidad segado de repente en plena juventud (¡qué injusticia, Dios mío, qué injusticia!)- y el del remordimiento. ¿Injustificado éste? Supongo que sí, pero esa conjetura, razonable, no me sirve de consuelo. El corazón tiene razones que la razón no conoce.

Suelo citar a santa Teresa: No importa nada; y si importa, ¿qué pasa?; y si pasa, ¿qué importa?

Pues me trago la cita y, con ella, la doctrina del desapego de Buda y la ataraxía de los estoicos. Lo de Soseki, me importa. ¡Vaya si lo hace! Estoy deshecho. Juro por Dios, y por Buda, y por Marco Aurelio, que vivo más su muerte que mi vida.

Yace ahora al pie del olivo de mi jardín. Había nacido en Castilfrío y en Castilfrío reposará su cuerpo. Naoko y yo hemos escarbado su tumba diente a diente, lo hemos depositado boca arriba en ella, le hemos rascado la panza, ofrecida por última vez, mientras nos miraba con los ojos abiertos, apenas vidriados y llenos aún de amor, hemos alzado su patita derecha -de ese modo, levantada y agitada por Naoko, su madre, se despedía siempre de mí cuando yo salía de casa- y hemos recibido de él, después de besarlo, su último adiós. Hizo suyo en el postrer instante el ideal de Roma: murió joven y tuvo un cadáver bonito. Tan bonito como en vida lo había sido no sólo su cuerpo. También sus actos y su alma.

Su tumba está ahora cubierta de nieve. Habría correteado hoy sobre ella, feliz, persiguiendo a sus amigos, los pájaros, y jugando con sus amigas, las hojas, si...

¡Maldito condicional!

En el lugar donde murió -un montacargas- hemos encendido velas y unas varillas de incienso, y hemos puesto un tazón de friskies, un cuenco de agua, unas briznas de la hierba que le gustaba mordisquear y un puñado de los chicles especiales que le dábamos, a veces, como premio de su conducta, siempre intachable. Es lo que, según los budistas japoneses, hay que hacer en tales casos.

Antes de enterrarlo, cuando ya estaba en su pequeña fosa, me arrodillé ante ella y le pedí perdón. Es otro consejo de Buda.

¿Son bobadas? ¡Por favor! No digan eso, no piensen eso. Nunca es bobada lo que dicta el afecto, la misericordia o la esperanza.

¿Afecto? He recibido hoy decenas de llamadas, y no todas eran de parientes y de amigos. Algunas eran de desconocidos. Quizá, entre ellos, había, incluso, algún enemigo. Sería, de ser así, mérito de Soseki. Seguían su alto ejemplo de concordia, de bondad, de pata tendida en gesto de saludo. Estaban sokegados.

Soseki, sosiego. Sosekémonos todos.

¿Esperanza? Sí. También dicen los budistas japoneses que las personas muertas se reencarnan dentro de los 49 días siguientes al de su fallecimiento. Busco un gato que haya nacido o vaya a nacer en ese plazo. Que sea vital y tigre, por favor.

Claro que si Soseki era, como muchos sospechamos, un ángel, lo mismo no se reencarna. Bueno. Me esperará allá arriba, con mi madre, que adoraba los gatos, y con el resto de mis gatos muertos, y en el ínterin seguirá revoloteando por nuestras vidas y nuestra casa como siempre lo hizo desde el día en que motu proprio se subió a mi coche, en Castilfrío, hasta que el viernes 28 de los corrientes, a eso de las tres y media de la tarde, echó pie a tierra y emprendió su vuelo.

Sabía que iba a morir. Su conducta en los días, las horas y los minutos anteriores a su óbito lo demuestra. Se despedía. Nos avisaba. Nos dio más amor que nunca. Naoko y yo, sorprendidos, lo comentábamos sin entender el porqué de esa actitud. Quería avisarnos de que el montacargas maldito es peligroso y, para ello, se inmoló.

Nos ha dejado, además de ese recordatorio, otras muchas cosas en herencia. Procuraremos usarlas bien y rayar siempre a la altura ética y estética de quien nos las legó. Por ejemplo: nunca, antes, habiéndonos querido mucho, nos habíamos querido tanto Naoko y yo. Todas las mañanas y todas las tardes, desde que murió, meditamos los tres juntos y el aire se vuelve amor. No desfalleceremos. Doy mi palabra.

Perdóneme Pedro Jota que convierta hoy esta página de El Mundo en obituario. Perdónenme los lectores el desahogo. Ahogado, en definitiva, murió Soseki. No me gusta convertir el dolor propio en espectáculo, no me gusta desempeñar el papel de plañidera, pero dicen que escribir alivia, cauteriza, tranquiliza, fortalece, cura, es una terapia...

¿Lo es? No estoy seguro. Desde la pantalla del ordenador me mira, joven, ágil, guapo, sereno, noble, cargado de vida y de futuro, y de fe en mí, Soseki, y los ojos vuelven a llenárseme de lágrimas y a naufragar en ellas.

Naufragio, sí. No sé que hacer, no sé cómo contenerlas. Miro el infinito paisaje nevado de ese mar que es la estepa de Castilla a través de los cristales y descuelgo el teléfono como si me aferrara a un tablón en el océano. Hay en su contestador un mensaje. Me lo ha dejado, mientras escribía este artículo, un viejo amigo, un compañero de colegio y del alma: Luis Martos, autor, por cierto, ¡qué sincronía!, ¡qué empatía!, de un libro, a decir poco extraordinario, que se titula En busca del universo invisible. Léanlo. Lo ha publicado Letra Clara. ¡Y tan clara! Les doy este consejo, quizá extemporáneo, porque sé que Soseki, generoso, amigo de la verdad y amigo de sus amigos (Luis lo era), también lo daría, y me lo inspira. Ni una jornada, me susurra desde el pie de su olivo, árbol de paz, sin una buena acción.

El mensaje dice: "Fernando, piensa una cosa: él ha sido feliz con vosotros, vosotros le habéis hecho feliz y ahora estará para siempre, feliz, con vosotros". Que así sea".

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COMENTARIOS
jueves, 29 de octubre de 2009

las chorradas de pedrojeta

un motivo más para no leer el inMundo, ese panfleto barato que dirige el elemento ese de los tirantes y las cámaras ocultas. De vómito, vamos.

# Publicado por: Pluto
miércoles, 21 de enero de 2009

Me importan un pepino

Pero tio Para mi es más importante mi gato que cualquier muerto de una guerra o aunque sean cien mil muertos, mi gato vive conmigo, me lame, me quiere y yo lo quiero a él y porque un tio se muera en américa, Afganistan o donde sea, me la suda, aunque sea una persona para mi no es mejor que mi gato, mi gato es para mi lo mejor, y al que le moleste ya sabe ajo y agua. Antes salvaría a mi gato que a cualquier persona desconocida si los dos estuvieran en peligro.No creo que el ser humano este por encima de nada ni de nadie.

# Publicado por: Olga
miércoles, 21 de enero de 2009

Absolutamente vacuo

En absoluto me creo su dolor, vamos pero para nada, simplemente se ha aprovechado de la muerte del gato para escribir su artículo, pues ya sabemos que usted disfruta con un espectáculo miserable y sangriento como las corridas de toros, así que no puede sentir pesar por su gato, ya que es incapaz de sentir pena ,es usted un ser insensible. No intente hacer poesía de la muerte de un pobre gato maravilloso a quien usted no ha sabido cuidar lo suficientemente bien. No me creo su dolor, porque usted es insensible y le ha sacado provecho al noble gato hasta el final de sus dias, primero en la tele y ahora aprovechando su muerte para escribir un artículo, es patético y miserable. Se debe amar desinteresadamente, uste sabe qué es eso Mameluco pomposo, no goce con la tortura de los toros, que sienten como lo hacia su gato supuestamente amado ja ja y yo me lo creo.

# Publicado por: Olga
jueves, 04 de diciembre de 2008

Distráigase

Qué pena la muerte de Soseki, animalito. No se aflija señor Dragó y distráigase para olvidar las penas. Vaya a los toros, por ejemplo, ya verá como se le pasa

# Publicado por: Abel
miércoles, 03 de diciembre de 2008

Ímbécil exhibicionista

Sólo eso

# Publicado por: rinconga
martes, 02 de diciembre de 2008

In Memoriam

Ante todo decir que empatizo totalmente con usted respecto al dolor que le ha provocado la pérdida de su gato. Escribo esto no al escritor famoso sino al dueño-padre-hermano-hijo aplíquese femenino o plural según convenga de un gato o cualquier otro animal. No se si le ocurrirá a otros pero yo a veces con el pensamiento de saber que mis bichos tres hermosos gatos no me sobrevivirán. No paro de darle vueltas al pensamiento de que un día envejecerán y terminaré viéndoles morir en mis brazos. Quizás, como se dice, ningún padre debería ver morir a sus hijos. Y es que esto son para mi; mis tres hijos. Supongo que habrá gente que me tildará de hijo de perra egoísta y otros epítetos si digo que me importa más lo que le pase a cualquiera de mis tres felinos que a unos desconocidos a 7000 kilómetros de distancia, pero es lo que siento. Al igual que un padre no puede comparar el dolor de la muerte de su hijo con el que puede sentir por el hijo de un vecino o un desconocido.Y es que hay gente que cuando establece un vínculo afectivo, lo hace sin pensar en raza, edad, sexo o religión. Es más, hay gente que establece vínculos afectivos sin pensar en tamaño, inteligencia o pelaje. Entiendo que un animal no es si será nunca una persona, pero eso no quita para no sea mejor que muchas personas.Para mí, mis gatos son mis hijos, para ellos yo soy su padre, su hermano, una fuente de alimentos, un compañero de juegos, un cojín sobre el que descansar... y no quebrantaré su confianza.

# Publicado por: Balor
martes, 02 de diciembre de 2008

Me compadezco del que no lo entiende

Durante toda la vida me ha acompañado la sensación de no encajar en este mundo por un pequeño detalle de mi personalidad. El amor y la empatía por los seres que sufren me ha acompañado siempre y a medida que pasan los años me da menos vergenza admitirlo. No me considero antihumanista pero si animalista. Considero que deberíamos acompañar nuestra racionalidad con la misericordia y el respeto, no anexados a ningun tipo de religión , son los pilares de mi propia ética... A los que critican que se haga más por los animales que por el propio ser humano tengo que alegar que normalemnte el que hace tal acusación no hace nada por ninguno de sus congéneres ni animal ni persona. Sr. Dragó , mis más sincero abrazo para alguien que es capaz de amar a un animal como se merece y respecto a la culpa, yo viví algo similar.... Siempre permanecerá el recuerdo de aquello pero no podemos pasar la vida preguntandonos que habría pasado sí... Lo importante para mi es lo que le di a Leo y lo que he seguido dando a gatos como él, un hogar, cariño y compañia en los caminos enrevesados de la vida. Querré siempre a los gatos ,sí, más que a muchos seres humanos y no me avergenza reconocerlo. Muchos de ellos tienen más dignidad y honor , por raro que suene que muchos de mis congéneres. La humanidad pasará a otro estado cuando abandone la rídicula creencia del ser superior.

# Publicado por: alicia
martes, 02 de diciembre de 2008

SOMOS MUCHOS LOS QUE SENTIMOS COMO TU

COMPARTO COMPLETAMENTE EL SENTIMIENTO DE DOLOR DEL SR. SANCHEZ DRAGO POR SU QUERIDO GATITO. Demuestra así, que tiene un gran corazón y que es una persona de una gran calidad humana.Qué tiene que ver los problemas que tiene el mundo con los sentimientos producidos por la pérdida de un ser querido. Cada uno siente lo que quiere y como quiere la pérdida de sus mascotas. Son tan importantes. Lloré contigo cuando te escuché por la radio. Me pareciste más grande y más importante que nunca.Ojalá hubieran más personas con esos sentimientos. Seguramente habría menos problemas en el mundo.Animo Fernando y un beso para Soseki. A mi también se me murieron 2 gatitas. Me acuerdo mucho de ellas, pero me ayudó mucho tener a otros gatitos. Ahora tengo a un niño y a una niña. Los quiero muchísimo y me ayudan día a día y me acompañan, y nos reímos ... ... qué grandes son..

# Publicado por: MARILUZ
martes, 02 de diciembre de 2008

GAto muerto

Ni Dragó ni su gato merecen tanta cobertura mediática. Ninguno de los dos es importante para este país o su literatura. Al menos Juan Ramón hizo un canto de su burro sarnoso. El Dragostea hace un obituario. Para cuando el suyo propio

# Publicado por: Gato muerto
lunes, 01 de diciembre de 2008

Ellos tambien son importantes

Entiendo perfectamente tu dolor, me han saltado las lagrimas al leer esto, yo también perdí a mi perrita hace dos años. Son seres especiales y posiblemente superiores a nosotros en amor, fidelidad entrega y falta total de egoismo, lo dan todo a cambio de nada. Siempre lo vas a echar de menos, siempre estará con vosotros en vuestro corazón. Y para los demas lectores, ya a sabemos que la sociedad tiene muchos problemas importantes, pero seguramente todo seria mejor si aprendieramos a querer mas a esos seres que comparten nuestra casa grande que es el pleneta tierra al mismo tiempo que nos planteamos el amor por la naturaleza. Amimo Fernando, te admiro y sigo desde hace mucho tiempo, sigue siendo tan especial. Un abrazo

# Publicado por: LYS
lunes, 01 de diciembre de 2008

joer, que pesado

joer andy que pesado, acabas de decir lo mismo que has dicho en otro confidencial.por cierto...... no os parece exagerado tanto sentimiento desbordado por un gato Parece que valga más la vida de un gato que la del último atentado terrorista de la yihad.

# Publicado por: jordi
lunes, 01 de diciembre de 2008

SEAMOS SERIOS, POR FAVOR

Pues ya podía dedicarle el Sr. Pedro J. algún huequecito de su periódico a la escabechina que está haciendo su hermano Juan en la empresa en la que es director general qué cual es WRTH ESPAÑA, si hombre la que patrocina a todos los árbitros y hace propaganda en todos los campos de fútbol, además de comprar carisíiiiiiiiiisimas obras de arte para su museo y que se está dedicando a despedir a sus trabajadores sin hacer ningún ruido y además indemnizándoles con unos míseros 20 días por año trabajado. Claro eso no interesa y no se publica en ningún lado.

# Publicado por: Andy
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