Bernat
Soria no ha tenido ningún problema en exponer en Estados Unidos el
galimatías en el que se ha convertido el Sistema Nacional de Salud (SNS) y, de
paso, vender su propuesta de Pacto por la Sanidad a un país necesitado de
comprar una buena reforma sanitaria.
Ante
un auditorio de científicos y profesionales de la salud en el encuentro anual
de
la Patient Centered Primary Care Collaborative (PCPCC),
el
ministro ha defendido la eficiencia y calidad del sistema español, que tiene en
sus resultados su mejor aval: una
cobertura universal con una cartera de servicios muy completa y financiada a
través de los impuestos.
Bernat
Soria ha preferido no entrar en la letra pequeña del modelo, porque
nadie
en España sabe a ciencia cierta qué es y hasta dónde llega el SNS. Y es que no
hay ley que lo defina ni aclare. Tampoco ha hecho falta hacer hincapié en cómo
se coordina un sistema que muchos expertos creen que está fragmentado en diecisiete sistemas autonómicos distintos
y mucho menos cómo se financia.
El
ministro sí ha tenido la oportunidad de debatir con los
representantes de Obama y McCain "acerca de
las posibilidades de colaboración de ambos países", tal y como ha destacado hoy
Sanidad. Y no se ha olvidado de incidir en su Pacto por la Sanidad como
mejor fórmula para reformar el sistema.
Los
representantes de las candidaturas a la Presidencia estadounidense, la demócrata
Nicole Lurie y el republicano Thomas Miller,
han coincidido con el ministro en que la mejora del sistema sanitario requiere
un acuerdo entre los partidos y los diferentes agentes: profesionales, estados,
empresas y pacientes.
En
la reunión también se ha hecho énfasis en la promoción y prevención como ejes de
las políticas de salud, así como en el papel decisivo de la atención primaria en
la buena salud de la ciudadanía o en la introducción de las innovaciones, como,
por ejemplo, la Historia Digital de Salud. Todos ellos retos pendientes y
urgentes del sistema español.