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FRONTERAS EUROPEAS |
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Durante 2007 se incautaron 4.081.000 envases de medicamentos en las fronteras de la Unión Europea, según datos de las autoridades aduaneras europeas. |
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Si con
estos datos usted sigue comprando medicamentos a través de Internet, lo más
seguro es que sea un kamikaze. La Alianza Europea para el Acceso de Medicamentos
Seguros asegura que casi el 94 por ciento de las mal llamadas farmacias
"online", es decir cualquier dirección de venta de medicamentos abierta en
Internet, no tiene un nombre ni un farmacéutico verificable que pueda responder
a las preguntas.
Nueve
de cada diez direcciones investigadas no exige receta médica en medicamentos de
prescripción. Más de la mitad de las páginas ofrecen descuentos u ofertas
especiales de dos por uno o mediante ganchos de fidelización de clientes que
están contraindicados para la salud. Es el caso, por ejemplo, de obsequiar de
regalo con un antitrombótico como Plavix, por la compra del fármaco contra la
impotencia sexual Viagra.
Son
casos reales de lo que está sucediendo en Internet y lo peor es que el problema
va en aumento ante la falta de medidas legales para combatirlas y legislaciones
como la española que, en lugar de cerrar esta vía de fraude, se abre a la venta
de los medicamentos que no requieren receta, como se recoge en la Ley de
Garantías y Uso Racional de los Medicamentos de 2006, si bien esta norma no está
todavía desarrollada.
El
endurecimiento de las penas y el aumento de los controles tanto administrativos
como médicos son esenciales para luchar contra la falsificación, tal y como se
ha puesto hoy de manifiesto en un seminario para periodistas que ha organizado
la multinacional Pfizer, la farmacéutica que ostenta el récord de tener el
fármaco más falsificado de la historia, su popular Viagra.
El
dinero que mueve esta nueva industria de falsificación de medicamentos
es ingente. El
Center for Medicine in the Public Interest de Estados Unidos
predice que la venta de medicamentos falsificados alcanzará un volumen de
aproximadamente 55.500 millones de euros en 2010, un incremento de más del 90%
desde 2005.
El negocio es sencillo. En Barcelona se ha detenido a un
hombre por vender viagras falsas contra reembolso. El individuo distribuía los
comprimidos de medicamentos de origen asiático y prohibidos en Europa. Compraba
cada blister de diez comprimidos por menos de dos euros y los vendía a 70
euros.
Y la
preocupación de las grandes redes de fraude por ser cazadas por la justicia es
mínima. Si después de remover lo
indecible se consigue probar el delito y su repercusión en la salud, el máximo
penal es de una pena de cárcel de hasta tres años y una multa que puede llegar a
220.000 euros, según explicó hoy el
magistrado de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, Ricardo
Rodríguez. En su opinión "no tiene sentido que tenga esta pena cuando
por la vía Administrativa está penado con una multa que va desde los 600.000
euros al millón de euros o un quíntuplo del valor de los medicamentos
falsificados".
A juicio del magistrado, sería conveniente que la pena
"se equipare a los delitos contra la Salud Pública para el caso de las drogas
duras, estableciendo agravantes que implique una pena mayor por cuestiones como
que los destinatarios fueran menores, que fuera realizado por una organización
criminal o en casos de notoria importancia. Esto permitiría a los jueces de
instrucción poder acordar la prisión provisional y evitar situaciones como las
que se han vivido recientemente, en el que este tipo de delincuentes han vuelto
a reincidir en el delito en muy breve plazo".