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LAS CIFRAS HABLAN |
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El cupo resulta muy beneficioso para el País Vasco y Navarra, regiones en las que es mayor la diferencia entre su clasificación por PIB y su clasificación por saldo con el Estado. |
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Una de las más insistentes reivindicaciones de los nacionalistas, en particular de ERC, es la publicación de las "balanzas fiscales" entre comunidades autónomas, con objeto de que quede claro algo que es evidente, y es que Cataluña es un importante contribuyente neto debido a su potencial económico. Sin embargo, se ve superada por Madrid, y lo que parece claro es que el País Vasco figura entre los más beneficiados.
Madrid, Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana son las únicas regiones que tienen un saldo fiscal negativo con el resto del Estado, según el estudio Las balanzas fiscales de las comunidades autónomas con la Administración Pública Central (1991-2005), editado por la Fundación BBVA y elaborado por los profesores Ezequiel Uriel y Ramón Barberán.
Las cifras evidencian, además, que Navarra y País Vasco son las regiones menos solidarias, ya que tienen el segundo y el tercer puesto en términos de PIB per cápita, y caen al séptimo y al noveno en términos de saldo, siendo receptoras netas de fondos del Estado, con 584 y 792 euros anuales per cápita, respectivamente.
Hay siete regiones con un PIB per cápita superior a la media nacional. Son Madrid, Navarra, País Vasco, Cataluña, Baleares, La Rioja y Aragón.
Sin embargo, sólo cuatro son contribuidoras netas a la solidaridad. Es el caso de Madrid (2.302 euros año por habitante), Cataluña (1.094), Baleares (915) y la Comunidad Valenciana (37).
Es llamativo el caso de la Comunidad Valenciana, cuarto contribuyente neto pese a ser la novena en riqueza, un dato que se debe al avance experimentado por la región en los últimos años. El resto de regiones tienen un saldo positivo en sus relaciones con el conjunto del Estado. Las más beneficiadas en términos de solidaridad son Ceuta y Melilla, con 2.970 y 3.394 euros anuales de media en el periodo por habitante, consecuencia de su bajo nivel de riqueza y las peculiaridades de su sistema fiscal.
Tras las dos ciudades autónomas aparecen Extremadura (2.375), Asturias (2.148), Canarias (1.544), Castilla-La Mancha (1.528), Galicia (1.422), Andalucía (1.421), Castilla y León (1.420), Murcia (860), País Vasco (792), Cantabria (674), Navarra (584), Aragón (346) y La Rioja (con 232 euros por habitante recibidos cada año entre 1991 y 2005).
Este orden evidencia la insolidaridad del sistema fiscal vasco y navarro, ya que son las regiones que tienen una mayor diferencia entre su puesto en PIB y su puesto en saldo. Navarra retrocede cinco puestos y el País Vasco seis.
Otras variaciones similares las registran Canarias, que pasa del décimo al decimoquinto puesto, gracias también a su régimen fiscal ligado a la insularidad, y la Comunidad Valenciana, la novena en PIB y la cuarta más solidaria, aunque el factor en este caso es el desarrollo de los últimos años.
Además, se aprecia una reducción del saldo positivo que tienen casi todas las regiones (descontado el efecto riqueza), lo que aventura una mayor convergencia entre comunidades autónomas.
La imprescindible unidad de caja de la Seguridad Social
El informe incluye también los datos del efecto que tiene la Seguridad Social en términos de redistribución territorial. La conclusión de los autores apunta a los riesgos que tendría la ruptura de la caja única.
Descontada la Seguridad Social, en el periodo 1991-2005 sólo tres regiones han aportado a la solidaridad interregional. Son Madrid, con 1.256 euros por habitante al año; Cataluña, con 643 euros, y Baleares, con 368 euros.
Mientras, las más beneficiadas vuelven a ser Melilla (3.711 euros), Ceuta (3.240), Canarias (2.056) y Extremadura (2.013).
Los autores resaltaron que la Seguridad Social es menos redistribuidora de renta que el resto de la Administración, por lo cual una ruptura del principio de caja única sería demoledora para la solidaridad interterritorial.
Además, advirtieron del efecto que, en este sentido, puede tener el hecho de personas que pasen su vida laboral en una región y vayan a pasar su jubilación a otra, generalmente de la costa mediterránea.
Razones del modelo elegido
Los autores del estudio defendieron el modelo seguido en su estudio, de contraponer cargas y beneficios, frente al de flujos monetarios, ya que permite diluir el efecto sede que en muchos aspectos puede tener Madrid, o repartir entre todo el territorio servicios centrales del Estado que se prestan en el exterior, caso de las embajadas.
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