En el PSOE más de uno se habrá frotado las manos de gusto, y en el PSE incluso
darán saltos de alegría. Y es que el abandono por parte de Rosa
Díez de su militancia socialista ha dado un respiro a sus antiguos
correligionarios. Si hasta el momento de su anuncio los órganos mediáticos de
Ferraz se mostraron discretos, a partir de ahora va a haber buffet libre al que
van a sumarse incluso momias del socialismo como el inefable Luis
Solana, aquél que, como presidente de Telefónica, no dudó en pregonar
que "la perfección es fascista".
La salida de Díez se
veía venir. Después de haberse convertido en el terror de Zapatero por su
denuncia radical de las oscuras maniobras de la cúpula del socialismo vasco, con
apoyo del Ejecutivo y de Ferraz, en torno a la negociación con ETA, la
eurodiputada ha tomado la decisión más adecuada: abandonar un partido en el que
afirma no sentirse representada y explorar la nueva vía de Basta Ya puesta en
pie por Fernando Savater y Carlos Martínez de
Gorriarán.
Y es ahí donde comienzan las preguntas y las
incógnitas. Porque resulta imposible comparar Basta Ya con Ciutadans sin
establecer paralelismos. La tercera vía de Albert Rivera
no pasó la prueba de mayo de 2007 y, por si fuera poco, la situación interna no
parece muy halagüeña. Peor puede ser si parte de su gente decide responder a la
llamada del nuevo partido. Pero, a pesar de eso, está por ver hasta dónde
llegará Basta Ya con el "banderín de enganche" de Rosa Díez.
Sobre todo porque hasta ahora, la ya ex política socialista ha atraído la
atención mediática por su papel de rebelde en las filas del socialismo.
Desde luego, Díez continuará, al igual que Basta Ya,
aprovechándose del tirón de la novedad. Al fin y al cabo, su decisión, en los
tiempos que corren, es algo fuera de lo común. Otra cosa es que al margen del
interés habitual Díez, Savater y compañía consigan atraer una
franja de electorado suficiente como para darle entidad a su formación. Un
partido que, por cierto, tendrá que definirse ideológicamente, labor donde está
su principal pie de barro.
Y que, de paso, ha servido para que desde uno
y otro lado se hayan puesto sobre las mesas hipótesis peregrinas, fruto de esa
indefinición. ¿Es lo de Díez, como aseguró el popular
Gabriel Elorriaga, una escisión del PSOE? No lo parece, a no
ser que dicho término denomine la decisión de una sola persona y la aproximación
de dos pequeñas formaciones socialdemócratas ¿Se pasa la ex socialista a la
"derecha política", según sesudo análisis de Gaspar
Llamazares? Dudoso, teniendo en cuenta la definición
"progresista" de Basta Ya y sus promotores ¿Un intento de "ascender en
política", tal y como lo ha calificado la miembro del PSOE Gotzone
Mora, cargo del Gobierno de Francisco Camps? Más que
improbable, porque para ello Díez hubiera tenido otra puerta a
la que llamar en vez de a Basta Ya.
De momento, resulta imposible
conocer cuáles serán los derroteros del nuevo partido. Para empezar, ya cuentan
con un fichaje puramente político conocido. Habrá que continuar las valoraciones
a partir de los nuevos pasos de Díez y tras la presentación
oficial, que tendrá lugar en breve. Mientras tanto, todo son cábalas.
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