El alcalde de Salamanca, el popular Julián Lanzarote, es de los
que no dejan indiferentes a nadie con sus acciones. La última, a buen seguro le
granjeará la enemistad del colectivo homosexual español, que le ha puesto en su
punto de mira por una polémica decisión.
Lanzarote
ordenó el jueves a la Policía Municipal que retirara de la
fachada consistorial una bandera multicolor -símbolo del orgullo gay- que
el Grupo Municipal Socialista había colgado en su balcón, en la segunda planta
del edificio. El alcalde argumentó que, dado que la Plaza Mayor es un monumento
histórico, cualquier adorno en sus balcones debe ser autorizado por
Patrimonio.
Los socialistas, lejos de amedrentarse, volvieron a colocar
la bandera por segunda vez, pero apenas quince minutos después había
desaparecido de nuevo. El PSOE caldeó el ambiente denunciando que, con la
polémica sobre el traslado de los papeles del Archivo de la Guerra Civil, una
pancarta estuvo meses colgando de un balcón sin autorización de Patrimonio
alguna. La discusión ha llegado a oídos de todos los colectivos homosexuales,
que han criticado duramente al regidor salmantimo por homófobo.
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