No hay nada mejor, para aprender de los errores, que buscar las causas del
fracaso. Pero el problema empieza cuando no se reconoce que el fallo ha
existido. Y eso le ocurre al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, que llegó el último a la "zona cero" de Barajas para vender con
pompa sus esfuerzos infinitos por la paz. Hasta ahora, el Ejecutivo solamente ha
admitido que falló la interlocución con la banda terrorista. Sin embargo, en la
práctica, el Gabinete ha ignorado desde el inicio del "alto el fuego" gran
número de pistas e, incluso, avisos directos de que ETA utilizaba la falsa
bandera blanca de la tregua para rearmarse y preparaba un
atentado:
Detenciones de extorsionadores. El 20 de junio de 2006
fueron detenidos 12 miembros de la red de extorsión de ETA que seguían con su
actividad recaudatoria. El Gobierno mantuvo que esas detenciones no alteraban el
curso de la ruta del "proceso de paz".
Terrorismo callejero. En el
mes de agosto, Batasuna advierte sobre el estancamiento del "proceso" y saca a
la calle a sus falanges juveniles. Ningún destacado dirigente del PSOE sale al
paso del terrorismo callejero practicado por los cachorros de ETA para advertir
de que sea intolerable, inadmisible o condenable en cualquier caso. Ni
hablar.
Robo de armas en Francia. Cinco etarras encapuchados
robaron el 23 de octubre en Francia 350 pistolas y gran cantidad de munición.
Cualquiera puede deducir que si un asesino roba pistolas no es para
coleccionarlas. El presidente Zapatero aguantó primero el tirón mientras
se reafirmaba por enésima vez en que el "alto el fuego" era irreversible, para
finalmente asegurar que tendría consecuencias. Jamás las hubo.
Aviso
directo de ETA. En el Zutabe de noviembre, la banda asesina acusa al
Gobierno de incumplir su compromiso de "dejar de lado la represión" y de
retrasar la puesta en marcha de la mesa de partidos. Y advierte de que "si
continúan esos ataques a Euskal Herria, ETA responderá", lo que constituye una
amenaza directa de atentado.
Aviso de la policía francesa. El 20
de noviembre, el máximo responsable de la Subdirección Antiterrorista de Policía
Judicial francesa, Fréderic Meaux, manifestó que la actividad de ETA
"sigue desarrollándose de forma normal". Es decir, como sucedía antes del alto
el fuego. La policía gala señaló que desde la tregua ETA había perpetrado cinco
atracos a mano armada y concluía que la situación se parecía mucho a la de 1998,
cuando los etarras aprovecharon el alto el fuego para reagruparse, rearmarse y
retornar a su actividad criminal. El Gobierno español respondió diciendo que sus
informaciones no coincidían con las de las fuerzas de seguridad
francesas.
Advertencia de Montero. El 11 de diciembre, el ex
abogado de Batasuna, Txema Montero, afirmó al Diario Vasco que el
"proceso" había "descarrilado" y que ETA rompería el alto el fuego "en 10 o 15
días" y que lo haría por medio de un atentado mortal. "El recreo que ha dado ETA
a sus representantes políticos se acabó y vuelve a lo ya conocido", dijo
Montero. Sólo se equivocó en su aviso por 9 días. El Gobierno restó valor
a su análisis. Según consta a Elsemanaldigital.com, el propio ministro
del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó en varias conversaciones
privadas las declaraciones de Montero de "juicio personal".
Nuevos
zulos. El 23 de diciembre, poco después de que los emisarios de
Zapatero se reunieran con Josu Ternera, la Ertzaintza localiza en
Amorebieta un zulo reciente de ETA en el que había detonadores, nitrato amónico
y polvo de aluminio, materiales para fabricar bombas. El hecho de que la banda
se arriesgue a trasladar explosivos indica habitualmente, según los expertos en
la lucha antiterrorista, que está preparando una acción. El ministro de Interior
y el director general del Mando Único, Joan Mesquida, minimizaron la
importancia del hallazgo.
Pese a todo, el 29 de diciembre, José Luis
Rodríguez Zapatero derrochó optimismo sobre el "proceso" y el fin de ETA.
Menos de veinticuatro horas después, al presidente del Gobierno se le heló la
sonrisa.
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