Para demoler buena parte del aparcamiento D de la terminal T4 de Barajas, la
banda terrorista empleó una furgoneta cargada con una cantidad no menor de
200 kg de explosivos. Se trataría así del coche bomba más potente empleado por
ETA en los últimos quince años, aunque fuentes de la lucha antiterrorista
esperan a llegar al lugar de la explosión, sepultado aún bajo toneladas de
cemento, para poder confirmarlo, así como para determinar la identificación
completa del vehículo. Al parecer, podría haber sido robado hace tres días en el
País Vasco y aparcado el viernes en el aeropuerto.
Las labores de
desescombro tienen como objetivo prioritario encontrar con vida a dos ciudadanos
ecuatorianos que dormían en el parking, Carlos Alonso Palate y
Diego Armando Estacio Sivisapa. Pero es aquí donde surge la
contradicción. Aunque ya en la primera comparecencia gubernamental, la de
Alfredo Pérez Rubalcaba en la mañana del sábado, el ministro
fue muy pesimista sobre la posibilidad de encontrar con vida al segundo de los
desaparecidos citados -el que entonces se conocía-, la versión oficial del
Ministerio del Interior todavía no les ha dado por muertos.
Sin embargo,
todo apunta a que el ministro de Asuntos Exteriores de Miguel Ángel
Moratinos, o bien la misma Presidencia del Gobierno, ha trasladado una
información diferente a las autoridades ecuatorianas. En efecto, un comunicado
del presidente Alfredo Palacio cita que, "según informacion
oficial del gobierno español, han fallecido dos compatriotas". Del mismo modo,
otra información servida por Quito menciona que la Presidencia "presenta su nota
de pesar a las familias afectadas con la muerte de los
compatriotas".
Incluso el canciller ecuatoriano Francisco
Carrión, que en un principio mostró esperanzas de hallar con vida a los
dos desparecidos, les dio por muertos tras recibir, según él mismo
explicó, una llamada de Moratinos. Fuentes del Ministerio
de Asuntos Exteriores, sin embargo, niegan que el ministro le confirmase las
muertes.
Estas informaciones contradictorias provenientes de dos
Ministerios muestran el estado de shock en que ha quedado el Ejecutivo tras
desmoronarse toda la política gubernamental sobre ETA. Apenas unas horas antes
del atentado, Rubalcaba quitó importancia al zulo hallado por
la Ertzaintza en Amorebieta (Vizcaya), y el mismo José Luis Rodríguez
Zapatero compareció ante los medios para presentar una visión
triunfalista del denominado proceso de paz.
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