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MEDITERRÁNEO |
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Joan Manuel Serrat, en la época en que compuso la canción que más celebridad le ha dado. |
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Entre 1964 y 2005 hay cuarenta años de música pop-rock española que la revista
Rolling Stone, en su número de noviembre, ha querido someter a la
consideración de 156 músicos. Objetivo: escoger la mejor canción de ese
género.
Algo ciertamente difícil porque esas cuatro décadas están
plagadas de números uno y de voces que llegaron, triunfaron con letras y músicas
que hoy son un hito, y desaparecieron. Y con estilos bien distintos, desde los
años ye-yé a la movida madrileña de los 80, pasando por la canción protesta o el
despertar de nuevos nombres en el último lustro.
Aunque al final los
nombres favoritos estaban ahí: Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina,
Andrés Calamaro, Radio Futura, Alaska, Barón Rojo,
Rosendo, Los Bravos, Los Brincos, Tino Casal,
Kiko Veneno, Camarón, El último de la fila...
Pero
parece que la elección estaba cantada, y por abrumadora mayoría salió
"Mediterráneo", que compuso Serrat en 1971, en un apartamento
de Calella de Palafrugell, en Gerona, a sus 28 años, y que le ha acompañado
hasta ahora como su éxito emblemático en una carrera plagada de ellos.
¿Número dos? "La chica de ayer", de Nacha Pop, a la que
Antonio Vega dio un ritmo más lento (y la hizo durante el
servicio militar) hasta que Teddy Bautista la aceleró en la
forma en que ha quedado, como emblema de la movida.
Y tercera: "Black is
black", de Los Bravos, la canción española que más alto ha
llegado fuera de nuestras fronteras, como número uno que fue donde se corta el
bacalao discográfico, en Estados Unidos y el Reino Unido.
A estas tres
les siguen "La leyenda del tiempo", de Camarón de la Isla; "Get
On Your Knees" de Los Canarios; "Volando voy", también del
inmortal gitano de San Fernando; "¿Qué hace una chica como tú en un
sitio como éste?", de Burning; otro hit de los 80,
"Escuela de calor", de Radio Futura; "Autosuficiencia", de
Parálisis Permanente; y "Entre dos aguas", de Paco de
Lucía.
En fin, un poco de todo, y todo bueno: un lugar para
doscientas nostalgias.
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