La investigación judicial del juez Miguel Ángel Torres habría
encontrado uno de los hilos de la madeja del conglomerado de corrupción de
Marbella a través de la Fundación Plan Marbella Innovación, creada por la ex
teniente de alcalde Isabel García Marcos.
Esta entidad
ha atraído el interés de los investigadores ante la posibilidad de que la
imputada, actualmente en libertad bajo fianza, hubiese hecho uso de ella como
tapadera para desviar y blanquear fondos recibidos por sus gestiones ante el
Ayuntamiento. Actividad que la Policía considera más que posible y que
actualmente intenta probar recopilando los datos necesarios.
Pero,
además, la investigación en torno a la Fundación podría proporcionar pistas en
torno a uno de los principales misterios de toda la Operación Malaya: el
ciudadano británico, de origen judío, Judá Binstock, al que
diversas fuentes señalan como verdadero "cerebro" de la trama de corrupción
marbellí. Este empresario, que en su momento muñó la moción de censura contra
Julián Muñoz, es un personaje muy conocido en la Costa del Sol,
donde ha dirigido numerosos negocios, algunos de los cuales, según parece, poco
claros.
Los hilos que podrían llevar hasta Binstock –que
hasta el momento no ha tenido que prestar ni tan siquiera declaración, a pesar
de las excelentes relaciones mantenidas con numerosos de los imputados– pasan
por la Fundación de Isabel García Marcos, a través de su
coordinador, Rafael Salinas. Su hermano José
Miguel, antiguo vicepresidente de la Junta de Andalucía con
José Rodríguez de la Borbolla, está considerado el hombre de
confianza de Binstock.
Unas relaciones que amenazan con
salpicar también a la direcciones provincial, regional y nacional del PSOE, que
ampararon la creación de la Fundación de García Marcos y
callaron ante la designación de Rafael Salinas como su segundo
en dicha entidad. Y es que en ámbitos socialistas eran plenamente conscientes de
que los Salinas no eran trigo limpio. A pesar de lo cual,
prefirieron hacer la vista gorda. Más aún, el secretario de Política Municipal,
Álvaro Cuesta, apoyó destacadamente a
García Marcos como opción del PSOE en Marbella y acudió a la
presentación de la Fundación.
Sin embargo, desde Ferraz no se hizo caso
alguno a los avisos en torno a la Fundación. Ni la financiación ni las
motivaciones de la asociación estaban claras. Algunas llamadas de alerta
avisaron sobre un posible embrión de partido y sobre la presencia de
Salinas. Pero no hubo respuesta.
Y es que
Salinas, al fin y al cabo, era "uno de los nuestros", a pesar
de estar vinculado a los años de la corrupción socialista en Marbella bajo el
mandato de José Luis Rodríguez, entre 1983 y 1987. Años en los
que ejerció como asesor urbanístico del Ayuntamiento, ocupando el puesto que
posteriormente desempeñaría, ya bajo el gilismo, Juan Antonio
Roca.
Precisamente las prácticas de "El
Piedras" fueron puestas en marcha bajo el gobierno municipal
socialista, cuando el padre del coordinador de la Fundación, José
Salinas, se dedicaba a cobrar a los promotores urbanísticos en nombre
de altos cargos de la Junta de Andalucía, según denunció el propio Jesús
Gil ante la Justicia. De acuerdo con el testimonio de quien
posteriormente seguiría la misma táctica, Salinas le sacó 200
millones de pesetas para conseguir los permisos respectivos en Marbella.
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