El debate aún no está en la calle, pero sí en los cenáculos políticos. En la villa y corte parlamentaria, el para algunos sueño de la "III República" empieza a asomar sigiloso, sobre todo después de conocerse que los Príncipes de Asturias Don Felipe y Doña Letizia esperan su segundo hijo, lo que ha reabierto el melón de la reforma constitucional para igualar el derecho de la mujer y el hombre al Trono de España.
Dicha reforma ("limitada") de la Constitución de 1978 fue planteada por el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero al inicio de su mandato y llevada al Consejo de Estado para su dictamen. Su propuesta se fijaba en cuatro ejes: reforma del Senado, denominación de las Comunidades Autónomas, adecuación al Tratado Constitucional Europeo y sucesión a la Corona. Pero pasada ya la mitad de esta legislatura la idea se ha ido desinflando como un globo y a estas alturas no parece probable que vaya a acometerse a corto plazo.
La ronda de contactos con las distintas fuerzas políticas, anunciada por Zapatero en el Debate sobre el Estado de la Nación el pasado 30 de mayo, para "explorar posibilidades de alcanzar el consenso", no se ha producido finalmente. Tampoco el encuentro entre el presidente y el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, aireado por La Moncloa a comienzos de septiembre, para abordar, entre otros, este asunto. Sin embargo, el Gobierno ya tiene fundadas razones para echar el freno a una de las propuestas estrella de Zapatero formulada en su debate de investidura.
Esquerra e Izquierda Unida advierten
En efecto. En el Congreso, los socialistas han comenzado por tantear el terreno de las distintas tomas de posición, encontrándose con que sus propios socios (ERC e IU-ICV) no están ni mucho menos por la labor de hablar de sucesión al Trono, cuando lo que en realidad pretenden es acabar con la Corona e implantar un régimen republicano. La advertencia no es para tomársela a broma. Esquerra Republicana de Catalunya y el Grupo liderado por Gaspar Llamazares están dispuestos a llevar la cuestión del "cambio de régimen" al Pleno del Congreso (cuestionando la propia figura del Rey Don Juan Carlos) cuando llegue, si es que llega, la propuesta de reforma constitucional, y así se lo han hecho saber al Gobierno.
El aviso ha sido suficiente para un cambio brusco de marchas en el que también ha tenido mucho que ver la posición del PP, que si bien apoya igualar el derecho de la mujer al Trono, no respaldará sin más el resto de modificaciones planteadas por Zapatero, más ahora que Rajoy prepara su propia propuesta de reforma con tintes "centralistas" (según los nacionalistas) con la que hará bandera electoral de cara a las Generales de 2008.
"El Gobierno no abordará en esta legislatura la reforma de la Carta Magna", asegura convencido un diputado socialista. Y es que el Ejecutivo no tiene una mayoría parlamentaria "cómoda", así que aparcará el asunto para un mejor momento, añade. Sin duda el debate está sobre la mesa y tampoco es ajeno a él la propia Zarzuela, donde sus reales miembros podrían ver peligrar la propia supervivencia de la Institución monárquica.
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