El enfrentamiento tuvo lugar el pasado martes en el campamento militar de Las Raíces, en Tenerife, según publica este jueves el diario El Mundo, que lleva el asunto en portada. Según esta noticia, agente de las Unidades de Intervención Policial impidieron a soldados del Ejército desalojar a cerca de 300 inmigrantes que habían ocupado un cuartel abandonado que pertenece al Ministerio de Defensa.
El Ministerio del Interior decidió albergar en este cuartel a los subsaharianos ante la saturación que padece el centro de acogida, aunque los militares creyeron que los inmigrantes se habían instalado por su cuenta y se produjo un malentendido.
Así, un teniente del Ejército dio la orden de desalojar el edificio, llegando incluso a advertir de la utilización de la fuerza ante la negativa de la Policía. Según la citada información, "el rechazo de los agentes provocó que Defensa decidiese enviar sobre las 15.00 horas del martes a dos pelotones del Ejército, que llegaron en un camión, dos vehículos todoterreno y una ambulancia. Su objetivo era desalojar a los subsaharianos con el pretexto de que iban a fumigar las instalaciones".
Ante esta situación, los policías recibieron órdenes de los responsables del campamento montado en Las Raíces de que evitaran la entrada de los soldados. La tensión fue en aumento cuando la Policía organizó un dispositivo de seguridad para evitar el asalto de los militares. Después de difíciles momentos y un largo tira y afloja, los soldados decidieron finalmente abandonar el campamento y no llevar a cabo el desalojo previsto. El problema radica, al parece, en que Interior no solicitó a Defensa ningún permiso para ocupar el inmueble, de manera que la situación estuvo a punto de estallar.
Desde los sindicatos policiales se ha denunciado la "ineptitud del Gobierno" como causante de este grave conflicto.
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